Qué ver en la Isla de Tabarca

Isla de TabarcaSi quieres disfrutar de Tabarca, una isla paradisiaca y de una gente sin igual, deja el coche aparcado y seguro en el parking vigilado del puerto de Santa Pola, pasa dos o tres noches en alguno de sus establecimientos hoteleros y no te olvides las gafas, las aletas y el tubo para bucear en cualquiera de las preciosas calas de la isla.

Mucha gente te dirá  que la isla de Tabarca es un lugar tan pequeño, que con la típica excursión de un día es más que suficiente para visitarla, bañarte, disfrutar de su playa y comer el típico y exquisito caldero tabarquino. . . craso error. . . sin lugar a dudas, es una opción, la más barata y la que la inmensa mayoría de la gente elige, pero también la que causa esas críticas amargas en Tripadvisor: «masificación, ni una sombra donde cobijarse, esperas para poder comer en los restaurantes, agobios, cola para el barco de vuelta, demasiada gente…»

Nosotros elegimos el Plan B, dormir un par de noches en la isla, disfrutar de su amaneceres y atardeceres, pasear sus playas solitarias en pleno agosto, nadar en sus aguas con la sola compañía de los pececillos y algún que otro madrugador … sin duda, nuestra escapada a Tabarca fue todo un acierto en el paraíso.

Nos alojamos en el Hotel Boutique Isla de Tabarca, ubicado en el antiguo palacio del gobernador, un edificio monumental del siglo XVIII. El trato fue exquisito y el hotel, simplemente fantástico.

El plan era sencillo: disfrutar del mar, de sus fondos rocosos y relajarnos. Para ello, simplemente decidimos ir al mar por la mañana de 10 h a 12 h. recorrer el contorno de la isla buceando y entrando en sus cuevas, a esas horas hay poco gente y la luz es preciosa.

Comer pronto, por supuesto con el restaurante reservado con antelación, una buena siesta en el hotel, el mar agota una barbaridad . . . ja ja, bueno, que nos hacíamos un montón de kilómetros nadando. . .  por lo menos dos, ja ja.

Y, a partir de las 17:00h., otro par de horas de baño por otra zona diferente. Tuvimos mucha suerte con el tiempo y el mar estaba sereno con las aguas más transparentes que en el Caribe, lo que te permitía ver el fondo cubierto de Posidonia que se agitaba suavemente y cantidad de pececillos nadando a tu lado. Todo ello con la luz dorada del atardecer.

Más tarde, cuando casi todos los visitantes se han ido, puedes pasear la isla, porque literalmente la vas a poder pasear toda ella. Sólo tiene 1.800 m de longitud y 400 m en su parte más ancha.

Pudimos disfrutar de la puesta de sol y después de cenar participamos en alguna de las actividades que dos tabarquinos, entusiastas y amables, preparan de forma totalmente desinteresada para todos aquellos que quieran acompañarles.

La primera noche prepararon una visita guiada a la isla repleta de cuentos, leyendas y una puesta en escena totalmente espectacular: voces de ultratumba y hasta fantasmas que aparecían y paseaban por el borde del acantilado. Sencillamente, genial. El paseo nocturno duró casi dos horas y nos encantó.

La segunda noche prepararon su particular cine de verano en la puerta de la iglesia. Gracias a los dos por regalarnos esos momentos tan maravillosos. Conseguisteis transmitirnos ese cariño tan profundo que sentís hacia vuestra tierra, Tabarca una isla maravillosa.

Gastronomía

Si vas a Tabarca, no dejes de probar el famoso caldero a la tabarquina. Primero traen una fuente con un guiso de dos pescados, gallina y lechola nadando en un caldo sabrosísimo con patatas. A continuación viene una paella con una capa finísima de arroz hecho con el mismo caldo. Espectacular.

Todos los restaurantes ofrecen distintos menús, siempre con el caldero como plato principal. Para nosotros, esos menús, resultan una cantidad excesiva de comida, por lo que preferimos pedir solo el caldero y como mucho, una ensalada. Comes bien, suficiente y sabroso.




El pueblo

Las calles tienen un trazado perfectamente rectilíneo, en cuadrícula y está todo protegido por la muralla que se adapta al terreno para ocupar el máximo espacio posible.

Plano de la ciudad en la primera década del siglo XXI, con el recinto amurallado y el puerto.

La iglesia de San Pedro y San Pablo

Se inició en 1770 y las obras durarían 9 años. Mantiene su aspecto de fortaleza y las ventanas lobuladas recubiertas con placas de alabastro para dejar pasar la luz, son el elemento característico que nos indica su estilo barroco.

La puerta principal da al oeste y el presbiterio al este. En el lado este se construyó un edificio destinado a vivienda del cura y a escuelas que hoy se encuentra en estado ruinoso. Una auténtica pena, pues estropea la imagen de un edificio singular tan característico.

La Plaza Grande

Esta inmensa plaza conserva en el subsuelo un enorme aljibe o depósito de agua y se han dejado en las esquinas lo que eran los pozos de acceso para sacar el agua que se recogía de la lluvia. Por este motivo, los árboles aquí no prosperan porque la capa de tierra es muy poco profunda.

El campo

Cuando sales por la puerta de San Rafael, atraviesas el puerto y ya estás en el campo. Afortunadamente los intentos de algunos políticos de dedicar este suelo a la vorágine del ladrillo no tuvieron éxito y hoy día aún podemos disfrutar de playas vírgenes y los dos emblemas de esta parte de la isla, la Torre de San José y el faro.

La Torre de san Rafael

Esta torre, proyecto de Baltasar Ricaud, se construyó en 1789. Originalmente tenía garitas en las esquinas y estaba rodeada por un foso. Fue utilizado como cárcel y como cuartel de Carabineros y de la Guardia civil. Hoy en día, lamentablemente, está cerrado y abandonado.

El faro

Es del siglo XIX. Lo proyectó el ingeniero Agustín Elcoro y Berocíbar en 1853. Desde 1867 sirvió como escuela de formación con la categoría de Escuela Práctica de Torreros.

Al principio funcionaba con aceite de oliva, más tarde con parafina y en 1916 se instaló el alumbrado por incandescencia de petróleo. En 1927 se automatizó con una instalación de acetileno y en 1943 se abandona definitivamente el edificio y el faro, lo cual llevó a la ruina del complejo.

En 1971 se construyó un nuevo faro de hormigón, per sólo estuvo en funcionamiento hasta 1989 con paneles solares y placas fotovoltaicas. Se restauró el faro original y el nuevo fue demolido.

El Cortijo

La antigua casa de labranza, hoy totalmente en ruinas nos habla de los esfuerzos y penalidades de los habitantes de la isla, empeñados en sacarle a esta tierra y a este clima todo lo que pudiera darles. A pesar del inmenso trabajo y esfuerzo por cultivar, pronto se dieron cuenta que la salinidad y los vientos hacían de la agricultura una tarea prácticamente imposible.

Islote de La Galera

Se encuentra al sur de la Torre de San José. Junto a este islote se colocaba la gran almadraba de Tabarca, la cual consistía en un complejo sistema de redes dispuestas para la pesca del atún.




Un poco de historia

Allá por el siglo XVIII, el rey Carlos III decidió colonizar y fortificar la isla Plana de San Pablo para luchar contra los piratas berberiscos que utilizaban la isla, no como lugar donde habitar, pero sí como apoyo para sus operaciones ofensivas. El nombre de Isla de San Pablo viene desde la Edad Media porque se pensaba que aquí fue el primer lugar de España donde la leyenda dice que llegó San Pablo en sus predicaciones.

Carlos III intercambió esclavos con Argel. Unos 300 esclavos rescatados venían de la isla tunecina de Tabarka y eran  de ascendencia genovesa. Por eso a la isla se la rebautizó como Nueva Tabarca y muchos de los habitantes de Tabarca y Santa Pola conservan apellidos italianos.

Proyecto de fortificación

Entre 1760 y 1768 se construyeron las murallas utilizando la piedra de la punta del extremo este de la isla, fuera de la puerta de San Gabriel, llamado La Cantera. Al ser roca arenisca y muy blanda, la erosión ha hecho estragos y algunas partes del recinto amurallado se encuentran totalmente en ruinas.

“Hispania Rex Edific”, edificado por el rey de España
Delante de la anterior puerta está la zona utilizada como cantera, tanto sacaron, que casi se acaban la isla.

En 1775, según el proyecto final de ciudad fortificada, se planificaron 340 viviendas para 1.200 personas, un cuartel para un batallón, hospital para 400 enfermos, un castillo…, pero ya en 1789 se interrumpen las obras y la ciudad no se termina porque cambia la estrategia militar en el Mediterráneo. No se construirán el Ayuntamiento, el hospital, el cuartel, el castillo, que será reemplazado por la actual Torre, y ni siquiera se completó el amurallamiento. Podemos decir que a los tabarquinos los han tenido medio abandonados prácticamente desde sus mismos orígenes.

Cuando la guarnición, junto con el gobernador, abandona la isla en 1850,​ es cuando empieza realmente el declive de la isla.

En 1970 la isla tenía 242 habitantes, pero las difíciles condiciones de vida llevaron a un progresivo descenso de la población. Tenían colegio que cerró el año 1986 y ya se sabe, cuando un pueblo se queda sin colegio, pronto quedará abandonado del todo.

Hasta 1984 no dispusieron de agua corriente directamente suministrada desde la península a través de una tubería. Anteriormente, un buque cisterna, con ayuda de los bomberos y largas mangueras, rellenaban los aljibes generales y los particulares de algunas casas.

La luz eléctrica no llegó hasta 1964, pero sólo gracias a un grupo electrógeno. Tabarca no tendría un servicio normal de energía eléctrica 24 horas al día hasta 1999, se dice pronto.

La pavimentación de las calles no llegaría hasta el año 2011.

Hoy en día hay 17 habitantes que residen en la isla todo el año, pero los meses de verano hay unos 500 residentes estivales y recibe de 5.000 a 6.000 visitantes cada día. Todo un desafío para esta pequeña tierra cargada de historia, cuyos primeros gobernantes desde Alicante harían muy bien en mimar y en proteger lo mejor posible.

Cómo llegar a Tabarca

Desde Santa Pola.

El puerto de Santa Pola es el más cercano a la isla de Tabarca, pues se encuentra a unos 8 kilómetros, por lo que en media hora, y por 10-15 €, podemos llegar a la isla con una tabarquera (catamarán, algunos con visión submarina). Tarifas y horarios desde Santa Pola.

En el puerto de Santa Pola verás muchas casetas ofreciendo billetes para viajar a la isla. Lo más aconsejable es la lancha rápida, precisamente porque llegas en la mitad de tiempo que con el catamarán.

Casetas donde te venden los tickets de varios tipos de embarcaciones