Cala Pregonda


Mi amigo Patxi describió la Cala Pregonda de forma magnífica: «Aguas de paleta cromática dudosa sometidas al capricho del Lorenzo mas próximo al golfo de León… a caballo entre el aguamarina y azul turquesa… muy necesario por no decir imprescindible al acceso por la Binimel.lá… a la izquierda te saludan sus patos residentes en la pequeña marjal… a continuación entre praderas de Pistacea lentiscus e hinojos de mar llega ese camino de rodeno, de esquistos rojizos que te trasladan a un paseo por Marte… rumbo al Pregondò al que se accede tras una duna caprichosa, desde allí se avista el illot de sa Pregonda, nuevo ascenso, tanca menorquina y la Pregonda provoca el estallido de tu retina… arena granulosa anaranjada y viento de Tramuntana en tu rostro… no tiene precio… Hay que alcanzar a nado y desde la orilla el illot caprichoso, los bancos de peces te rodean y la holoturias o pepinos de mar te brindan un ingrediente más a la ensalada que es tu vida…»

Cala Pregonda debe ser la playa virgen más famosa de la isla. En el extremo final de la misma hay construidos varios chalés privados, pero ello no quita valor alguno al conjunto natural paisajístico.

Llegar desde la playa de la Binimela te va a costar más de los veinte minutos que dicen las guías, pero bien vale la pena el esfuerzo, te lo aseguro. La combinación de colores con rocas negras, arenas doradas, el verde de la vegetación y las aguas con todos los azules que puedas imaginar, junto con los peñascos erosionados que protegen la cala del oleaje hacen de este sitio un lugar imprescindible que no se puede dejar de visitar y disfrutar.

No estarás solo. El paisaje es demasiado bello y muchísima gente llega hasta aquí, pero seguro que encuentras un rincón perfecto para pasar el día. No hay que olvidar protección para el sol y también para los pies pues una gran parte de la zona es de fondo rocoso lleno de vida como erizos, aunque siempre se puede bañar uno en la zona arenosa. Por supuesto, agua y comida, pues aquí, afortunadamente, no hay restaurantes.