Puerto Lápice

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En Puerto Lápice veremos la Plaza de la Constitución, la Venta de Don Quijote, la Iglesia, la Posada de Dorotea, una calzada romana y molinos de viento.

En el siglo XVI ya contaba con algunas posadas y ventas para hospedaje de los caminantes, sobre todo de los mercaderes de seda que se dirigían a Murcia. Es en esta época cuando Miguel de Cervantes, describe este lugar, donde Don Quijote de la Mancha vive muchas de sus aventuras.

«Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la de Puerto Lápice; otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y al anochecer, su rocín…»

En el año 1774, el rey Carlos lll dio el título de villa a Puerto Lápice, concediéndole parroquia y juzgado. Era un importante sitio de paso en la ruta Madrid-Andalucía y contaba por lo menos con cuatro Ventas y unos 200 habitantes.

La Venta del Quijote, está genial, una vieja venta reconstruida cuidando todos los detalles. Hay restaurante, patio…

«La del alba sería cuando Don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo»
«Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero…»

Esta es la Venta de Dorotea. Ahora es una casa particular, fue una casualidad, le preguntamos a dos señoras por la Venta de Dorotea y dijo, soy yo, la Venta es mía, y muy amablemente nos la enseñó. Su padre aún la mantuvo abierta como Venta.

Se cree que Puerto Lápice fue fundado en tiempos antiguos por los romanos, y tenemos constancia del llamado Castillo del Foso donde se alojó el emperador Trajano durante un viaje a la zona. Hay memoria escrita de que hubo murallas romanas de una antigua fortaleza. Esto es parte de una Calzada romana.

En 1925, uno de los molinos aún estaba en funcionamiento. A él accedían los vecinos para moler trigo, por una senda para caballerías, o bien por el camino llamado de La Nava, para los carros. En 1953, Información y Turismo decidió reconstruir un 2º molino.