Torre de Juan Abad

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En Torre de Juan Abad veremos la Iglesia de Ntra. Señora de los Olmos que tiene un órgano peculiar, que no veremos, porque está cerrada a cal y canto, la Casa de Quevedo un museo imperdible, la Casa de la Tercia y la Ermita de Ntra. Señora de la Vega, una ¡ermita templaria!

Después del magnífico tiempo que hemos tenido en todo el viaje, nos ha salido un día realmente frío, menos mal que llevamos una mantita en el coche. Estamos llegando a Torre de Juan Abad, el señorío de Francisco de Quevedo y Villegas.

Hemos preguntado para ver si alguien nos la podía enseñar la Iglesia de Ntra. Señora de los Olmos, pero no ha habido suerte… nos quedamos sin ver el órgano. La iglesia tiene diferentes alturas, lo que indica las distintas fases en que se construyó. La torre tiene saeteras, o sea que en algún momento fue utilizada como torre de defensa.

La Casa de Quevedo es un museo dedicado a la vida y obra de D. Francisco de Quevedo y Villegas, está en un caserón del siglo XVII. Cuando lo desterraban se venía aquí, donde encontró la paz necesaria para escribir los mejores versos y sus más profundas obras en prosa.

Francisco de Quevedo fue Señor de la Torre de Juan Abad, constituyendo a su muerte el “Señorío de Quevedo” que ha venido perdurando durante más de dos siglos a través de sus familiares descendientes, hasta mediados del siglo XIX.

«Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos.»

Francisco de Quevedo Villegas (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, 1645), escritor español del Siglo de Oro y uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española, señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago.

En este museo vimos el sillón que utilizaba Quevedo en esta casa, donde recibió a los personajes más influyentes de la política y la sociedad de la época, retratos, su testamento, poemas, libros, anécdotas con el rey Felipe IV… nos encantó, y la atención del museo, también muy buena.

El Ayuntamiento es de 1983, pero el reloj “Conseco”, es de 1886. Te cuento… mientras el maestre y los caballeros hicieron vida en común, el patrimonio de las Órdenes se mantuvo indiviso. Sin embargo, a finales del s. XIII, y como consecuencia de la relajación de la vida conventual se dividió por la mitad. Una parte se destinó al sustento del «Maestre» y pasó a denominarse «Mesa Maestral». De la otra mitad nacieron las «encomiendas» que se entregaban una a cada caballero. Cuando el número de caballeros superó al de encomiendas, éstas se otorgaron solamente a los más honorables y meritorios. El resto de los milites debía conformarse con percibir del Maestre, a modo de sustento, una cantidad en metálico procedente de las rentas de la «Mesa Maestral».

Y tú dirás, ¿y por qué me cuenta este rollo?, pues para decirte que el edificio de piedra con soportales, es la Casa de la Tercia, del s. XV y aquí se guardaba el pan de la «Mesa Maestral». Perteneció a la Orden de Santiago y a los Reyes Católicos también, pues tiene su escudo esculpido en piedra. Bueno los reyes católicos se quedaron con las órdenes militares para despojarlas de tanto poder que tenían y se nombraron ellos mismos Maestres.

Nos acercamos a ver la Ermita de Ntra. Señora de la Vega, una ermita templaria. Se sabe muy poco de sus orígenes pero dicen que… los templarios hallaron milagrosamente a la primigenia Virgen, oculta bajo tierra, al regreso de una brava batalla, y allí edificaron la ermita… por petición expresa de la Virgen. La verdad es que es un sitio muy especial, muy mágico.