Villanueva de los Infantes

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A algo más de 100 km. de Ciudad Real, está Villanueva de los Infantes, nuestro siguiente destino, un pueblo con encanto y mucha historia. Es otro de los pueblos que dicen ser “el lugar de la Mancha” que no quería recordar Cervantes, junto con Argamasilla de Alba y Mota del Cuervo.

Estamos en un hotel precioso, “La Morada de Juan Vargas” y desde el balcón vemos la Plaza Mayor. Es una antigua casa del s. XVI, construida entre 1485 y 1510 por Juan de Vargas, un caballero de cuantía originario de La Moraleja, pequeña población antecesora de la actual Villanueva de los Infantes.

Y tienen una librería que nos encantó, con libros de leyendas de la zona, de Quevedo, de lugares curiosos… me parece una idea genial y la aprovechamos a tope. Nos vamos con un guía que conocen Amparo&Ramón, los propietarios del hotel, a que nos enseñe el pueblo y nos cuente historias.

La Plaza Mayor es realmente bonita, con la impresionante Iglesia de San Andrés del s. XVI en estilo gótico y alguno más, donde descansa el sueño eterno, Quevedo, que murió en Infantes. La plaza tiene edificios con soportales de piedra, arcadas, balconajes corridos y las estatuas de Don Quijote y Sancho.

La iglesia tiene un púlpito plateresco del s.XVI, que es una joya.

Quevedo, personaje apasionante, vividor, inteligente, ingenioso y agudo escritor del Siglo de Oro. Dicen que… descansa con su traje de Caballero de la Orden de Santiago, espada y espuelas de oro, aunque solo es una leyenda, pues en realidad en la caja está él… y algunos otros… todos juntitos.

Los restos de D. Francisco de Quevedo y Villegas, después de pasearlos por varios sitios, analizarlos y comprobarlos, descansan ya en paz allí abajo, en la cripta de la iglesia… “Serán ceniza, mas tendrá sentido; Polvo serán, mas polvo enamorado”.

La Alhondiga, edificio del siglo XVI destinado a casa de contratación, en 1719 fue una cárcel y tiene garabateados en las columnas mensajes de los presos que allí estuvieron.

La Casa del Arco o del Indiano perteneció a un Virrey de Méjico, pariente de Santo Tomás de Villanueva. Es privada pero encontramos a un amigo del guía y nos abrió sus puertas. Tiene un pórtico neoclásico del siglo XVII parecido al de la Iglesia de San Andrés. La Casa del Arco tiene el típico patio de las casas manchegas, con pozo incluido. En la casa de enfrente, dicen que hubo un Corral de Comedias, aunque hoy no queda nada.

El Convento de Santo Domingo. Cuando Quevedo se sintió ya muy enfermo se fue desde Torre de Juan Abad, a Villanueva de los Infantes para que lo cuidaran allí los monjes. Estas son sus habitaciones, su escritorio y la puerta de la celda donde murió. “Aquí murió Francisco de Quevedo el 8 de septiembre de 1645”.

“Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día; y la última hora, negra y fría, se acerca, de temor y sombras llena.
Si agradable descanso, paz serena la muerte en traje de dolor envía, señas da su desdén de cortesía, más tiene de caricia que de pena.
¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar piadosa viene espíritu en miserias anudado?
Llegue rogada, pues mi bien previene; hálleme agradecido, no asustado; mi vida acabe, y mi vivir ordene”.”

Casa de los Estudios, tiene un patio con pilares bajitos porque era un colegio para niños, donde impartieron sus enseñanzas Pedro Simón y Bartolomé Jiménez, este último, buen amigo de Quevedo y de Lope de Vega, y nacido en Almedina, que la veremos otro día.