Día 9: Buscando a Don Quijote en… 1

Cózar • Torre de Juan Abad • Villamanrique • Puebla del Príncipe

Comenzamos nuestra novena jornada, con ilusión, hoy «veremos» a Quevedo, es nuestro último día.

De camino pasamos por Cózar (Ciudad Real), queremos ver su plaza principal, la Plaza del Cristo donde está el Ayuntamiento, su gran Iglesia de San Vicente Mártir y la Ermita del Santísimo Cristo de la Vercruz.

Y llegamos a Torre de Juan Abad (Ciudad Real), vemos su iglesia-fortaleza de Ntra. Señora de los Olmos y llegamos hasta la Casa de Quevedo, magnífico museo de este gran escritor, agudo inteligente y vividor, tiene cuadros, manuscritos, libros… nos ha encantado, está muy bien montado. Nos acercamos a ver la Ermita de Ntra. Señora de la Vega, es templaria y desde luego es un paraje peculiar y mágico.

Siguiendo nuestra ruta un poco literaria nos acercamos a Villamanrique (Ciudad Real), a ver la Casa Grande de los Manrique, el de «Recuerde el alma dormida…», bueno era de su padre. El Maestre de Santiago, don Rodrigo Manrique, consiguió la independencia de la aldea de Belmontejo respecto de Torre de Juan Abad convirtiéndola en villa y en agradecimiento los ciudadanos le cambiaron el nombre por Villamanrique. No se sabe a ciencia cierta si llegó a vivir en la Casa Grande… bueno, la verdad es que está pendiente de reconstrucción y en bastante mal estado, lástima. Un poco desilusionados nos fuimos a buscar el Castillo de Montizón, fantásticos paisajes y un castillo precioso, también vimos algunas torres defensivas como la Torre de la Higuera.

Seguimos buscando castillos en la zona, grandes iglesias y plaza principales y entramos en Puebla del Príncipe (Ciudad Real). Esta villa se llamaba Puebla de Montiel, porque dependía de Montiel y cambió su nombre por «del Principe», en honor al principe Felipe, hijo de Carlos V, que le dió la independencia como villa. Este Felipe luego subiría al trono como Felipe II.

Vimos El Torreón, dicen que pudo haber existido algo ya en tiempo de los romanos, pues el lugar es una encrucijada de caminos y paso obligado para los invasores que querían atravesar la Península Ibérica y los romanos levantaron muchas puntos defensivos, más tarde sería reedificado por los árabes y luego por los caballeros de la Orden de Santiago. También vimos la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, donde está enterrado Pero Gómez de la Tonilla, que fuera comendador de Villahermosa.

Paseando por la Mancha buscando a Don Quijote