Castillo de Gibralfaro

Comenzamos visitando el Castillo de Gibralfaro, subimos en autobús hasta lo alto del monte y bajaremos por el caminito que lo une a la Alcazaba. Es más cómodo hacerlo así, mejor bajar que subir.

El Castillo de Gibralfaro tenía la función de ser vigía y centinela de la ciudad ante los previsibles ataques desde el mar. Su origen se remonta a los fenicios y tenía un faro que le dio nombre al cerro Gibralfaro (Jbel-Faro, o monte del faro). Abderramán III construyó la fortaleza sobre las ruinas existentes. El rey nazarita Yusuf I en el año 1340, la convirtió en castillo-fortaleza. Más tarde, tras un asedio de 3 meses y 11 días, fue tomada por los Reyes Católicos. Fernando se quedó a vivir en el castillo e Isabel en la ciudad.

Trás la reconquista, Málaga era «ciudad frontera del reino», por privilegio de los Reyes Católicos, no tenía que aportar soldados a las guerras de la Corona salvo caso de ser guerra interior. A cambio, tenía que prestar alojamiento a soldados y galeotes y ser punto de abastecimiento de los presidios norteafricanos. Los galeotes eran hombres que remaba forzados en las galeras.