Ciutadella

Ciutadella es una ciudad muy agradable, me gustó madrugar y recorrer las calles todavía desiertas de su centro histórico, la suave luz sobre la catedral recortándose en el intenso azul del cielo, sus callejuelas con las casas en tonos de la tierra, amarillos, ocres, sus viejos palacetes, el singular mercado como un tablero de ajedrez y las tiendas que empiezan a abrir y a colocar su colorido género de quesos, ropas o frutas, en la calles.

Me gusta su puerto adentrándose en la tierra. Y por la tarde sus calles se llenan de gentes que pasean relajadas, niños corriendo y saborear un helado. Al llegar la noche, nada mejor que una cena al lado del mar, contemplando las viejas piedras iluminadas y los barcos meciéndose en el agua. Y sobre todo, ¡qué amable y tranquila es su gente!.