L’Espluga de Francolí

Paseando por L’Espluga de Francolí…

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Desde hace algunos años, hemos tomado este bonito pueblo L’Espluga de Francolí, como cuartel general en nuestras escapadas gastronómicas y culturales, para hacernos una calçotada con amigos y de paso conocer un poco la zona.

El nombre de Espluga viene del latín spelunca ‘cueva’ porque hay muchas cuevas en sus alrededores, y el pueblo ya era conocido por este nombre en el s. XI.

En el pueblo puedes visitar la Plaza de la Iglesia, donde se encuentra la Iglesia vieja de San Miguel, fue construida en el 1297 sobre un templo romano y de estilo entre románico y gótico. En 1837, bajo las escaleras de la iglesia se escondieron los restos de los reyes catalanes cuyas tumbas habían sido profanadas en el Monasterio de Poblet. Enfrente, se construyó la iglesia nueva, de estilo neoclásico, aprovechando las piedras del antiguo castillo. Le falta una torre porque se quedaron sin dinero. En la misma plaza también está el Antiguo hospital de la Orden de San Juan, fundado por los caballeros hospitalarios, el edificio actual, gótico, data del siglo XIV aunque se tienen noticias del anterior en el siglo XII y es la Oficina de Información y Turismo. Es bonito pasear por las calles del pueblo subiendo hacia el castillo del que solo quedan algunos restos. Fue un antiguo castillo templario que se fundó durante la Reconquista por Hugo Pons de Cervera.
Bajando hacia el nacimiento del río Francolí encontramos la Fuente Baja, aunque su origen data del siglo XIII, esta fuente es de 1852, tiene 17 caños, uno por cada letra de su nombre, Espluga de Francolí.

El río Francolí nace subterráneo y sale al exterior en la Fuente Mayor, sale al exterior por un ventanuco y justo en su nacimiento hay un lavadero y un curioso cartel de agradecimiento de las mujeres del pueblo a su alcalde, ¡anda que no pasarían frío lavando en invierno!. Desemboca en el puerto de Tarragona.

La Cueva de la Font Major tiene un cauce subterráneo que da origen al río Francolí, se puede visitar y tiene un museo. Esta cueva se expande por debajo del pueblo y es una de las más largas del mundo con 3.500 m de corredores. Desde el Paleolítico inferior la cuevas estuvieron habitadas por el hombre hasta el siglo II a. JC.
En el 2011, la calçotada la hicimos en El Casal de l’Espluga, abierto en 1965, gracias al mecenazgo de Lluís Carulla, empresario que creó los cubos de Gallina Blanca y el Avecrem. El Casal tiene una antigua almazara para moler la aceituna y extraer el aceite.
También se puede visitar el Museu de la Vida Rural, Calle Canós, 16, sobre la historia de la comarca a través del vino, el aceite y el trigo, objetos de la vida cotidiana, etc. Y el Museo del Vino que está en un edificio modernista inspirado en el gótico catalán, de 1913 y está la cooperativa del vino.