Acueducto Romano

Cuenta la leyenda… que el rey moro de Albarracín tenía un hijo, Abu Meruán, que se enamoró perdidamente de Zaida, hija del emir y señor de Cella. El padre de ésta no aprobaba su amor y puso como prueba al joven que en un plazo de cinco años tenía que llevar agua desde Albarracín a Cella. El joven horadó las montañas y antes del plazo fijado, el agua llegó a Cella y él pudo casarse con su amada Zaida.

La historia del Acueducto romano casi es más increíble ya que resulta una impresionante obra de ingeniería que los romanos realizaron precisamente horadando las montañas. Aunque la construcción de la carretera de Teruel a Albarracín destruyó muchos de los restos del acueducto, todavía se conservan suficientes vestigios para hacernos a la idea de la magnitud de la obra, ciertamente otro magnífico logro de la ingeniería civil romana.