Botticelli: La Calumnia de Apeles

Galería Uffizi

“A la derecha se sienta un hombre con largas orejas, casi como las de Midas, extendiendo su mano hacia Calumnia mientras ella todavía está a cierta distancia. Cerca de él, de un lado se encuentran dos mujeres – Ignorancia, creo, y Sospecha. Del otro lado, Calumnia, una mujer de una belleza que no tiene comparación, pero llena de pasión y energía; se acerca, con furia e ira, llevando en su mano izquierda una antorcha ardiente, y en su derecha a un joven que une sus manos hacia el cielo y pide a los dioses que atestigüen su inocencia. Ella es conducida por un hombre pálido y feo, con una mirada penetrante y que luce haber sufrido muchas enfermedades; él probablemente puede ser Envidia. Mas allá, encontramos dos mujeres que atienden a Calumnia, incitándola, vistiéndola y engañándola. De acuerdo a la interpretación que me han dado, una era Traición y otra Engaño. Las dos eran seguidas por una mujer vestida de luto, con ropas negras hechas jirones – Arrepentimiento*, creo que era su nombre. Y por todos estos eventos, sollozaba y se avergonzaba porque Verdad se estaba acercando.”.

Luciano de Samosata, De la Calumnia, 5

* Arrepentimiento, Penitencia o Pesar de lo hecho, la cual, como por fuerza, vuelve para atrás llorando a recibir a la Verdad.

La descripción de Luciano de Samosata, nacido hacia el 120 d.C., de la pintura de Apeles*, de gran fama después de los comentarios que sobre ellas hizo Alberti, era tan detallada que motivó a muchos pintores a que intentaran reconstruir la pintura para entonces perdida.

*Apeles de Colofón, ciudadano de Éfeso