Coliseo

• Piazza del Colosseo

Después del gran incendio de Roma en el año 64, en el lugar de los terrenos quemados, Nerón se construyó una casa, la Domus Aurea, que tenía una extensión de unas 50 hectáreas. Dicen que tenía las paredes cubiertas de oro, piedras preciosas y marfiles… Suetonio cuenta que Nerón, al entrar por primera vez en su Domus Áurea, exclamó: ¡Bien! Ahora por fin puedo empezar a vivir como un ser humano.

Después de algunos avatares, fue obligado a suicidarse y se borró la memoria de su existencia, lo que se llama Damnatio memoriae, sus posesiones fueron destruidas, a sus estatuas se les cambió la cabeza, su nombre fue borrado, etc.

En los terrenos donde Nerón tenía su laguna artificial, la Stagnum Neronis, Vespasiano, quizás por devolverlo al pueblo, comenzó en el año 70 d.C. la construcción de un inmenso anfiteatro al que llamó Anfiteatro Flavio. Cuando murió ya estaba hecho hasta el tercer piso. Cerca de él, había una gran estatua de Nerón de 32 m. de alta, el Coloso de Nerón, y por cercanía, al anfiteatro se le empezó a llamar Colosseum.

El emperador Tito, hijo de Vespasiano, añadió otro nivel y lo inauguró en el año 80 d.C. Su hermano pequeño y siguiente emperador Domiciano, añadió otro nivel para aumentar su aforo y construyó los hipogeos, toda una serie de túneles, ascensores, poleas, celdas, etc., situada en el subsuelo, donde se encontraban los gladiadores, esclavos, fieras, decorados, maquinaria, todo lo necesario para montar un espectáculo fantástico que dejara contento al pueblo.

En el Coliseo había luchas entre gladiadores, gladiadores y fieras o entre fieras, bueno, variantes de todo tipo pero con la misma temítica, sangre. Estos juegos enfervorecían al pueblo, Panem et circenses.

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