De Melilla a Merzouga

Uno de los viajes más bonitos que hemos realizado ha sido el itinerario desde Melilla hasta el sur de Marruecos, a Merzouga, con su impresionante Gran duna, la magia del desierto y sobre todo, con una gente maravillosa.

Deja de preocuparte por los baches de la carretera, disfruta del viaje. Fitzhugh Mullan

El Tafilalt es una de las regiones más importantes del desierto del Sáhara, en el sur de Marruecos, al sur de la cordillera del Atlas, es también uno de los mayores oasis del mundo, localizado a lo largo del río Ziz.

Salimos de Melilla sobre las 7 h. de la mañana y cruzamos la frontera de Beni-Enzar bastante rápido sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de excursiones en todoterreno que se dirigen en estas fechas a Marruecos. Todavía no había amanecido y atravesamos Nador por su paseo marítimo. Una estampa preciosa, la mar chica, el atalayón y el sol saliendo del mar.

Fuimos invitados a realizar este viaje por mis primos y sus amigos, residentes en Melilla y aunque para ellos este tipo de viajes es habitual, para mí, todo resultaba nuevo y una inmensa aventura. Coches grandísimos, con radio para comunicarse entre ellos, palas, planchas para las ruedas, globos que se hinchan y levantan estas moles de la arena y todo tipo de artilugios por si algún coche se quedara atrapado en las dunas.

Nos quedaban cerca de 700 Km. para llegar a nuestro destino, de carreteras bastante malas y paisajes diferentes. La primera parada la hicimos a unos 100 km. de Melilla, un té con menta y los rayos del sol dieron la suficiente fuerza a los conductores para enfrentarse a ‘la interminable‘.

La interminable es una carretera de solamente unos 250 Km, bastante recta, pero que parece que nunca va a terminar. Los que saben, dicen que está muy arreglada para como estaba antes. Por la parte asfaltada solo cabe un coche y si viene otro de frente, ambos han de salirse a las piedras.

Está salpicada de algunos tramos en obras donde la cosa empeora un poco más, botes, agujeros, los conductores ¡se lo pasaron genial!, les encanta conducir y por terrenos difíciles, más.

Al fondo los picos nevados del Atlas. A lo largo del camino se ven algunos rebaños de ovejas o cabras cuidados por solitarios pastores, pero cuando parece que nadie más puedes ver en estos áridos parajes, niños descalzos salen de la nada y se asoman a la carretera para saludar o pedir un caramelo. Es una de las imágenes más duras que he encontrado en este viaje.

El gigante Atlas fue condenado por Zeus a cargar con el peso de la bóveda celeste sobre sus hombros por rebelarse junto con el resto de los titanes contra los dioses del Olimpo. Atlas quedó petrificado cuando Perseo le mostró la cabeza de la Gorgona, que petrificaba a todo aquel que la miraba, y es la gran cordillera que hay en el norte de África. La cordillera Atlas atraviesa Marruecos como una columna vertebral y separa el norte del sur. El norte con su clima mediterráneo y fértil y el sur de clima desértico y más extremo. Tiene unos 700 Km. de longitud y unos 4.000 de altitud. Sus cumbres en abril todavía estaban nevadas, como puede apreciarse en la foto.

En algunos de los poblados por los que pasamos vimos varias torres con cigüeñas blancas. Marruecos es uno de los principales destinos de las cigüeñas europeas para pasar el invierno. ¡Qué listas!

Un alto en el camino para comer a la acogedora sombra de una sabina milenaria. Tiene las hojas muy parecidas a las del ciprés y los frutos son verdes y cuando maduran rojos. El tronco normalmente es retorcido y son árboles muy resistentes a las condiciones climáticas extremas y a los suelos pobres.

Bajo su sombra comimos y dejamos el lugar como si ningún ser humano hubiera pasado por allí. Un asustado perro pastor se acercó a ver si nos sobraba algo.

Atravesamos el túnel del Legionario, es como la puerta al valle del Ziz, el palmeral y toda la parte sur del país. Fue excavado por la Legión Francesa, a la salida del mismo hay dos casetas desde donde es custodiado. El río Ziz serpentea entre las altas montañas que conforman la garganta, en ellas se puede apreciar perfectamente los estratos. Ziz significa gacela en bereber.

El río Ziz, oued Ziz, baja desde el Alto Atlas y alimenta un palmeral de Tafilalt o Tafilalet, que se extiende sinuoso a lo largo de su cauce. Más de 20 Km. de palmeral e infinidad de palmeras lo convierten en uno de los mayores del mundo. Está entre Erfoud y Rissani. El río Ziz se encuentra en este punto con las aguas del río Rheris.

En el corazón del Tafilalt estuvo situada la legendaria Sijilmassa (Rissani), capital de un imperio y rodeada de 600 plazas fuertes. Rissani era paso obligado de las caravanas que transportaban oro, madera y marfil. Hoy día también es una ciudad muy importante, además la dinastía alauita del actual rey de Marruecos, Mohamed VI, es originaria de Rissani.

Después de unas diez horas de viaje relajado con muchas paradas para disfrutar de los paisajes, etc. llegamos Erg Chebbi, al albergue Nasser Palace. Estaba en Ksar Hassilabied, un pequeño pueblecito de adobe, justo enfrente de la Gran Duna.

Como la mayoría de las construcciones que vimos en el camino, el albergue también está hecho de adobe, una mezcla de barro y paja, es una construcción no agresiva que se integra en el paisaje totalmente. También había un patio lleno de jaimas, hechas con pelo de camello. Si querías podías dormir allí o en otras que tenían en medio del desierto, para ver amanecer desde las dunas.

Lo que más me gustó del albergue fue el trato con Násser, el dueño, y la gente que trabajaba con él, amables, educados y te lo ponían todo muy fácil. La comida que nos sirvieron también me gustó, jarira, couscous… sabores de especias… ¡qué bueno!

Ksar, alcázar: En el sur de Marruecos, un alcázar es un pueblo rodeado de murallas, hecho de tierra cruda, con una o varias entradas monumentales y con un mínimo de infraestructuras comunitarias: la mezquita, los baños, la escuela coránica, la plaza pública y a veces una posada.

Ruta de Melilla a Merzouga