Alarcón

Alarcón • Cuenca • España
• Categoría: Pueblos con encanto

Alarcón es uno de esos pueblos pequeños que sorprenden mucho más de lo esperado. Rodeado por una hoz del río Júcar y protegido por murallas y torres, conserva la imagen de una auténtica fortaleza medieval. Pero su mayor sorpresa se encuentra en una antigua iglesia convertida en un impresionante espacio de arte contemporáneo.

Alarcón (Cuenca)Alarcón parece sacado de un cuento medieval. Apenas tiene 150-200 habitantes, pero concentra un castillo espectacular, cinco iglesias, calles empedradas… y, para sorpresa de casi todo el mundo, uno de los conjuntos de arte contemporáneo más importantes de España, protegido por la UNESCO.

Llegamos a finales de julio a las 3 de la tarde justo para refugiarnos en el Parador y huir del inmenso calor que caía. Comimos allí mismo en el restaurante Don Juan Manuel, la verdad es que muy bien y ya no salimos a recorrer las calles hasta la caída de la tarde.

Un pueblo abrazado por el río

Lo primero que llama la atención de Alarcón es su emplazamiento: se asienta sobre una estrecha península rocosa, casi una isla, envuelta por un pronunciado meandro del río Júcar que forma unas hoces espectaculares. No es casualidad que sea tan fácil de defender: en época musulmana, probablemente desde el siglo VIII, ya existía aquí una fortificación.

Las tropas de Alfonso VIII asediaron la plaza durante nueve meses hasta conquistarla en 1.184, y a partir de entonces los reyes de Castilla no dejaron de reforzarla, levantando una muralla completa con cinco torres aisladas. El resultado, siglos después, es uno de los recintos amurallados mejor conservados de España: hoy se mantiene prácticamente todo el perímetro, con puertas originales como la del Bodegón, la del Calabozo o la de Chinchilla.

Antes incluso de entrar al pueblo, merece la pena parar en alguno de los miradores de la carretera de acceso para ver la estampa completa: el castillo, la muralla y el embalse a sus pies. Es una de esas vistas que justifican por sí solas el viaje.

El castillo: hoy Parador, siempre imponente

El Castillo de Alarcón se alza sobre la roca dominando todo el conjunto. Entre sus muros se alojó, entre otros, el  controvertido y polémico Infante Don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X y autor de «El Conde Lucanor», una de las obras fundamentales de la literatura medieval castellana, que él mismo escribió en parte durante su estancia aquí.

Hoy el castillo funciona como Parador Nacional, pero eso no impide la visita: se puede acceder libremente a su patio interior, de gran monumentalidad, y recorrer parte del camino de ronda de la muralla. Desde las almenas las vistas de la hoz del Júcar y del sistema de torres defensivas que rodeaba la fortaleza son impresionantes.

Cerca del castillo, en el margen derecho de la carretera de acceso, está la Torre de Armas, otro buen mirador sobre el conjunto monumental y el embalse.



Torre de los Alarconcillos

Y al otro lado del agua se distingue la Torre de los Alarconcillos, del siglo XIV. Esta torre parecería que debía servir como defensa avanzada y así lo cuentan en numerosas páginas web. Además es indudable su función de atalaya vigía con las cuatro torres orientadas a los cuatro puntos cardinales y la torre central más elevada todavía.

Sin embargo está situada en un punto indefendible y no está diseñada como fortaleza defensiva pues su puerta de entrada tiene un acceso demasiado fácil. Por otra parte en el siglo XIV ya no existía esa presión militar pues la frontera musulmana se había desplazado mucho más al sur y además el Infante controlaba los castillos de Villena, Almansa y Chinchilla y por el este sus dominios alcanzaban hasta Cartagena y Lorca.

Almenas del Parador de Turismo de AlarcónUna explicación bastante razonable procede de la persona que la mandó construir, el Infante Don Juan Manuel. Su tío, Alfonso X el Sabio impulsó notablemente la astronomía y la astrología. No hay pruebas claras al respecto, pero una hipótesis plausible es la de que sirviera como el observatorio privado de su sobrino del cielo nocturno. ¿Quién sabe? Me gusta imaginarme a este personaje estudiando los cielos estrellados desde este magnífico lugar.

A la mañana siguiente, lo primero que hicimos fue  acudir al Callejón de Don Luís, 2 (al lado de la Casa Palacio de la Plaza del Infante Don Juan Manuel).

Allí comenzamos una de las visitas guiadas que más nos han gustado, la de Alarcón monumental. Más que recomendable. Entramos en las iglesias monumentales y descubrimos los tesoros de la villa, entre otros, los impresionantes murales de Jesús Mateo.

Centro de Arte Pintura Mural de AlarcónUn mural sorprendente

Aquí viene lo que menos se espera nadie de un pueblo tan pequeño. La antigua iglesia de San Juan Bautista, desacralizada y abandonada durante décadas, fue transformada entre 1.994 y 2.002 por el pintor conquense Jesús Mateo en un gigantesco lienzo: más de 1.500 metros cuadrados de pintura mural abstracta que cubren bóvedas, ábsides y muros del templo, con figuras humanas, formas animales y referencias a la naturaleza y al cosmos.

Nada más entrar, te quedas impactado por el inmenso lienzo de color que cubre absolutamente toda la superficie de paredes y techos. Lo mejor viene cuando el guía paso a paso te va explicando el significado de los detalles y la coherencia global de un proyecto tan gigantesco. Una maravilla.

Mateo tenía solo 22 años cuando empezó, y trabajó únicamente en los meses de verano (en invierno el frío hacía imposible pintar), así que la obra le llevó ocho veranos completos. En 1.997, la UNESCO declaró el proyecto de Interés Artístico Mundial, algo insólito para un templo de un pueblo de apenas 150 habitantes. Hoy el edificio funciona como Centro de Arte Pintura Mural y recibe alrededor de 20.000 a 40.000 visitantes al año, según la fuente. Suele abrir los fines de semana (viernes a domingo), y cierra en los meses de enero y febrero, así que conviene comprobar el horario antes de ir.

Alarcón: Iglesia de Santa MaríaPaseo por el resto del pueblo

Fuera del castillo y del mural, Alarcón conserva un entramado de calles empedradas y casas de piedra con mucho encanto. Entre los edificios religiosos destacan también la Iglesia de Santa María, la única que sigue en uso para el culto, la de Santo Domingo de Silos y la de la Santísima Trinidad.

Palacio del Concejo, renacentista siglo XVILas tres calles principales que salen de la fortaleza desembocan en la Plaza Mayor, también llamada plaza del Infante Don Juan Manuel, una típica plaza castellana de forma cuadrada presidida por el Palacio del Concejo (siglo XVI) y la Iglesia de San Juan Bautista, ya mencionada.

Dónde comer

Al ser un pueblo tan pequeño, la oferta de alojamiento y restauración es limitada pero de calidad. El propio Parador tiene su restaurante, Don Juan Manuel, con cocina tradicional. Otra opción recomendable que también probamos es La Cabaña de Alarcón, con unos platos exquisitos y una ubicación privilegiada sobre el barranco.

Restaurante Parador de AlarcónUn par de consejos:

Alarcón se visita bien en media jornada, aunque si se quiere entrar con calma en el mural y pasear por la muralla, es fácil dedicarle un día completo. Por otro lado, bien vale la pena pasar una o dos noches en el Parador para disfrutar los atardeceres cuando ya no quedan excursiones ni visitas de un día y la tranquilidad lo envuelve todo.

La Cabaña de AlarcónEstá muy cerca de otros destinos de Cuenca que merece la pena combinar en la misma ruta, como el Castillo de Belmonte o las ruinas romanas de Segóbriga, ambos a menos de una hora en coche y que pudimos visitar en otro viaje anteriormente.

Mapa de Alarcón