Catedral de Valladolid

C/ Arribas, 1 • ValladolidEspaña

Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Valladolid
La Catedral de Valladolid, proyectada por Juan de Herrera en el siglo XVI como una de las iglesias cristianas más grandes de la época, nunca llegó a terminarse. Está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción.

No es la típica catedral gótica medieval. Su estilo, tanto en el exterior como en el interior, es clasicista, sobrio, al estilo romano. Durante los siglos XVII al XIX las obras continuaron. Churriguera decidió no seguir el proyecto de Herrera y levantó sobre la fachada un cuerpo superior de estilo barroco.

La Inconclusa

La catedral de Valladolid solo llegó hasta el crucero. Se observan perfectamente los muros donde terminaron el proyecto.

Para colmo, la única torre que tenía, se hundió. La habían construido entre 1.703 y 1.709 con una altura de 75 m y enseguida presentó problemas de estabilidad. Hubo que repararla en dos ocasiones muy pronto y además el terremoto de Lisboa de 1.755 dañó seriamente sus cimientos.

Nuevos arreglos y apaños (chapuzas?). Colocaron cuatro cadenas a modo de cinturones a distintas alturas, pero un mes muy lluvioso y un día 31 de mayo de 1.841 de enorme tormenta, la «Buena Moza», como llamaban a la torre, dejó de ser tan moza. La torre se vino abajo destrozando la bóveda.

La arreglaron, pero se aseguraron de bajarle la estatura y así la vemos hoy en día, desmochada. La otra torre, a la derecha de la fachada, es posterior, la construyeron en 1.878.

Aunque el tercer tramo hay que hacerlo andando,  dicen que vale la pena subir cómodamente los dos primeros pisos en ascensor para llegar a lo alto de la torre nueva a casi 70 metros de altura. Allí se puede disfrutar de las magníficas vistas de la ciudad, tanto de día como de noche. El recorrido está cargado de encanto ya que la torre es de 1.880 y se ven las campanas así como la antigua maquinaria del reloj con sus esferas y péndulos.

El sobrenombre de «La Inconclusa» que recibe esta catedral de Valladolid tiene su lógica razón de ser.