Isla de Tabarca

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Paseando por la isla de Tabarca… una isla con un mar paradisíaco, unos amaneceres para disfrutar el baño con las gaviotas en soledad total, una sabrosa gastronomía y unos atardeceres de ensueño… eso sí, para disfrutar de estas maravillas, tendrás que quedarte a dormir en la isla.

Paseando por la Isla de Tabarca
Amanecer en la Isla de Tabarca

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Planning de un duro día de vacaciones

Llegada a la isla de Tabarca

Vamos a pasar un par de días en la Isla de Tabarca. Hemos condicido hasta Santa Pola y dejamos el coche en el parking de pago al lado del puerto donde están las taquillas de los billetes. Hemos comprado los billetes ida y vuelta por internet, pero hay que validarlos en la taquilla correspondiente.

Son las 9h. de la mañana y apenas hay gente en el barco, el mar está sereno. Hemos elegido el barco con el fondo de cristal pero a la vuelta volvimos en uno rápido, el fondo de cristal es más bien para los niños. La silueta de la isla desde el mar está muy bonita, con la iglesia recortándose en el cielo da su perfil característico a la Isla Plana.

Un taxi vuelve a Santa Pola… los precios en Tabarca son más caros porque hasta una aspirina tiene que cruzar el mar, todo todo llega a través del agua. Además luego  llega la soledad del invierno… la vida es difícil en la isla.

La isla es muy pequeña pero aún así se divide en varias zonas: Esta es la parte del pueblo. Otra parte que le llaman «el campo», donde no hay nada salvo un torreón, un faro, arbustos y un amanecer maravilloso. También está la zona de la Cantera donde está la puerta que mandó construir Carlos III.

Alojamiento en Tabarca

Nos alojamos en el Hotel Boutique, ubicado en el antiguo palacio del gobernador, un edificio monumental del siglo XVIII. Aunque era temprano pudimos dejar las maletas y solo con el bañador, con nuestras gafas y aletas, sin móviles ni llaves ni nada que nos molestara, fuimos a la búsqueda del primer baño… como decía Machado… ligero de equipaje.

Hacer snorkel en Tabarca

El baño a esta hora es magnífico porque no hay nadie, el mar está limpio y tranquilo y las gaviotas se bañan con nosotros. Hacemos snorkel entre los peces y plantas de Posidonia. El agua está transparente, temperatura perfecta, mi parte acuática, que es mucha, disfruta como hacía mucho tiempo… estoy en el paraíso.

No te olvides llevar zapatillas cangrejeras para las piedras y tus gafas y aletas. Estamos en la Cala dels Birros… vamos a nadar hasta la Cueva del Llop Marí que está al lado. Cuenta la leyenda que… es el refugio de un horrible monstruo marino, de cuerpo liso y viscoso con boca armada de dientes de diferentes tamaños y formas… no lo vimos.

Después de un par de horas en el agua, ya se ha hecho la hora de entrar en nuestro hotel. Vemos muchos gatos, son salvajes, viven libres en la isla y nos miran diferente, somos intrusos en su territorio y nos lo dejan claro.

Cervecita dolce far niente

Vamos paseando a tomar una cervecita y desde el mirador vemos la Playa de Tabarca donde está la mayoría de la gente. Es una playa con multiples servicios, restaurantes, patines, policía, Cruz Roja, tumbonas a 10 cm. una de otra … es otro estilo, más familiar… nosotros preferimos las calas más rocosas. Además a esta hora del mediodía, hace demasiado sol para nosotros y vamos como las lagartijas pegados a las sombras.

Restaurante, Caldero Tabarquino

Reservamos con antelación en Casa Gloria para probar el famoso caldero Tabarquino. Tienen dos restaurantes, uno en la Playa de Tabarca y otro en el pueblo. Nosotros elegimos el del pueblo que nos pareció más tranquilo y con menos aglomeración que el otro. No nos equivocamos, estaba completo pero sin agobios y el caldero, de diez… y luego, una buena siesta.

Siesta

[ … ] Siesta y lectura.


Snorkel al atardecer

A las 5h. de la tarde, toca nadar de nuevo y esta vez elegimos la parte Sur-Este de la isla, frente al islote de la Galera, otra zona maravillosa. Esta mañana nadamos en la zona de la Cala de los Birros y alrededores.

Fotografiar el pueblo

Volvemos rápido para cambiarnos en el hotel y salir a fotografiar la puesta de sol que es justo al otro extremo de la isla, en la zona de la Cantera. Pasamos por Playa Tabarca y ya está vacía, todo el mundo se ha ido a coger el barco. Los vemos esperando cola para volver a Santa Pola. Ahora la isla descansará y recuperará su serenidad por unas horas. Aquí viven menos de 20 personas durante el año, sin embargo cada día de verano recibe unas 6.000 personas. Es una locura insostenible, no creo que la isla aguante mucho a este ritmo, menos mal que se recupera en invierno.

Todas las calles del pueblo son rectas y paralelas, al uso de las fortificaciones militares de aquella época. Ya vemos el sol. El último islote es La Cantera, de donde sacaban los bloques de piedra para construir la fortaleza. Casi acaban con él. Pasamos por la puerta de San Gabriel, Trancada o puerta de Poniente, por donde se pone el sol Hay una inscripción que reza: “Hispania Rex Edific”, edificado por el rey de España. El rey en cuestión era Carlos III. Dicen que pone «Carolus III Hispaniarum Rex. Fecit Edificavit, pero yo solo ví lo que se ve en la foto.

Carlos III intercambió esclavos con Argel. Unos 300 esclavos rescatados venían de la isla tunecina de Tabarka y eran de ascendencia genovesa. Por eso a la isla se la rebautizó como Nueva Tabarca y muchos de los habitantes de Tabarca y Santa Pola conservan apellidos italianos.

Atardecer en Tabarca

Serenamente vemos hundirse el sol en el mar, la isla vacía parece que vuelve a respirar y relajarse. Quedamos unas 500 personas.

Cena mirando al mar soñé

Después de cenar, iniciamos una visita guiada que dos tabarquinos, entusiastas y amables, preparan de forma totalmente desinteresada para todos aquellos que quieran acompañarles. Una actividad repleta de cuentos, leyendas y una puesta en escena con voces de ultratumba y hasta fantasmas que aparecían y paseaban por el borde del acantilado. Sencillamente, genial. El paseo nocturno duró casi dos horas y nos encantó. Hasta mañana.

Fotografiando el amanecer

Son las 6:45h. vamos a ver amanecer. Pasear estas calles iluminadas todavía por las farolas y solitarias es una gozada. Casi todos duermen… Salimos sin hacer ruido del pueblo por la puerta de Oriente a buscar el amanecer. Pero antes viene la Hora Azul.

Camino del amanecer fotografiamos el Cortijo, antigua casa de labranza, el torreón y el faro mágico… qué importantes eran y qué vida más entregada tenían aquellos que mantenían la luz. La profesión de Farero o Torrero ha cambiado mucho, tanto como su nombre, ahora son “Técnicos de Sistemas de Ayudas a la Navegación” ya no viven en los faros, ni queman aceite de oliva o petróleo, la tecnología ha transformado totalmente la profesión pero el fin es el mismo… mantener la luz.

Baño con las gaviotas

La playa desierta llena de gaviotas pescando y felices. Hay una pareja de bañistas disfrutando de esta hora fantástica y solitaria. El sol todavía está bajo y nadamos entre pececitos antes del desayuno.

Un secreto… para disfrutar de Tabarca debes ir contracorriente, madrugar y bañarte temprano y al atardecer, alejarte de las horas de masificación y el sol fuerte. Buscar calas más recónditas alejadas de la gran playa. Disfrutar la soledad del amanecer y del atardecer, pasear de noche… así la isla es un paraíso.

Este esquema de día lo puedes repetir todos los días que puedas…
cuantos más… mejor 😜



El pueblo de Tabarca

  • La Plaza Grande, de Carlos III. Debajo hay un gran aljibe que atesoraba el agua, por eso los árboles no pueden crecer bien porque no tienen tierra. En cada esquina de la plaza había un pozo para abastecerse de agua. Hoy en día el agua viene por un conducto submarino desde Santa Pola, pero esto no pasó hasta 1984. Hasta entonces llegaba un buque cisterna, con ayuda de los bomberos y largas mangueras, rellenaban los aljibes generales y los particulares de algunas casas.
  • La luz eléctrica no llegó hasta 1964, pero sólo gracias a un grupo electrógeno. Tabarca no tendría un servicio normal de energía eléctrica 24 horas al día hasta 1999, se dice pronto. La pavimentación de las calles no llegaría hasta el año 2011.
  • La iglesia de San Pedro y San Pablo se inició en 1770 y las obras durarían 9 años. Mantiene su aspecto de fortaleza y las ventanas lobuladas recubiertas con placas de alabastro para dejar pasar la luz, son el elemento característico que nos indica su estilo barroco.
  • Parte de la muralla está pegada a la puerta de entrada al pueblo, la Puerta de San Rafael. La Puerta de San Rafael mira al Sol naciente. Mañana iremos hacia allá, al Campo, a ver amanecer.
  • El revellín es ese triángulo que hay en el suelo, bueno no existe. Es una fortificación triangular usada en la defensa de una fortaleza pero nunca se llegó a construir, solo se proyectó.
  • Reloj de sol, frente a la playa grande… a lo mejor Salvador Rueda se refería a este ¿? Poetas, esta divina isla de Tabarca tiene su especialidad, su bandera, su insignia: sus guisantes. Tenemos magnífico reloj que da las horas; una torre con carabineros bien educados y amables, un faro con torreros simpatiquísimos y cultos; escuela de niños y escuela de niñas; alcalde sabedor de sus deberes; cura que es poeta y además santo; médico ilustrado; pastores y marinos…



Tabarca, la Isla de los Poetas

Fue el gran poeta modernista Salvador Rueda quien bautizó a Tabarca como Isla de los poetas, y muchos escribieron sobre ella.

“Isla gentil que siempre te deseo; de una guitarra tienes la figura;
donde se ata la larga encordadura está la soledad de mi recreo”.
Salvador Rueda

La isla, lentamente, iba emergiendo del agua. Fue primero algo así como una hilacha longitudinal de algodón oscuro. Luego, la hilacha tomó consistencia y grosor. Ya era tierra (…) La parte central de la isla se presentaba hundida, sin relieve apreciable, como el lomo de un asno aplastado por el martirio de la carga. Tabarca, de Miguel Signes

Bebí tu amor. El mar era la fuente,
y el mar era vivir con otra vida.
No tenía el amor otra salida:
nacido amor total y de repente.
(José Albi, Nocturno en Tabarca)

La isla de Tabarca, que siempre tiene un misterio de azul de distancias, como hecha de humo, mostrábase cercana, clara, desnuda y virginal.
Gabriel Miró

«Magia en Tabarca. Prestar atención a la isla. Una isla de azul y de rosa. Una isla como un jirón de sutil cendal sobre el mar.» Azorín