La Vila Joiosa

Vila Joiosa • AlicanteEspaña

La Vila Joiosa, con el título de ciudad desde 1911, hace honor a su nombre de «villa alegre». Es una población acogedora, laboriosa, dinámica, que recoge y regala la luz y la claridad de cada amanecer levantino.

Pasear por el barrio del Castell, contemplar las casas de colores frente al mar y recorrer todo el paseo marítimo hasta el puerto son solo algunos de los atractivos que La Vila nos regala.

En cuanto a la oferta cultural, destaca VilaMuseu, que ofrece sus interesantísimas colecciones y actividades en la C/ Colón, 57, desde el año 2016.

Qué ver en La Vila Joiosa

El chocolate

La fabricación de chocolate es otro hito en La Vila. Marcas de renombre como Chocolates Valor, Chocolates Clavileño, Chocolates Pérez o Chocolates Marcos Tonda, tienen una tradición de varios siglos y siguen trabajando y produciendo este preciado producto. A principios de agosto, en el casco antiguo de la ciudad se celebra la Xocolatíssima, la fiesta del chocolate. Para los más curiosos, Chocolates Valor creó el Museo del chocolate que funciona desde 1998.

Aún recuerdo cuando viví allí durante tres años, que ir al trabajo por la mañana resultaba un deleite por el olor a chocolate que muchos días invadía el aire.

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Las playas en La Vila

Cualquiera de las 11 playas de Villajoyosa ofrecen aguas limpias y calidad, unas son de piedras y otras de arena fina.

Algunas de sus fiestas

Festum Alonis (en latín, “la fiesta de Allon”): Se celebra en el mes de abril y recrea fielmente cómo era un campamento romano porque aquí hubo un campamento durante las guerras de Sertorio (siglo I a. C.) y es el único conocido en la Comunidad Valenciana.

Fiestas de Moros y Cristianos, del 24 al 31 de julio: Hay muchas localidades que celebran estas fiestas, pero no hay ninguna que cuente con ese espectacular desembarco y batalla naval que tiene lugar al amanecer del día 28 de julio. En él se rememora el ataque de piratas berberiscos que tuvo lugar en 1538 y fue repelido por los habitantes de la ciudad. Doy fe que es una experiencia no solo divertida, sino también bella y emotiva en extremo. Los cristianos en la playa no dejan de disparar arcabuces, trabucos y fuegos de artificio. Los moros, en el mar, con el primer rayo de sol inician el desembarco y… la fiesta está servida.

Me encanta la historia

La Vila Joiosa tiene todos los elementos para que cualquier cultura decidiese asentarse aquí y fundar una ciudad: un cerro de fácil defensa, el único río de la comarca, una buena playa de fácil acceso y un buen fondeadero para las embarcaciones. Por este motivo no es de extrañar que se hayan descubierto numerosos restos de los fenicios, cartagineses y sobre todo de los íberos. En los cementerios de Poble Nou y Casetes se han excavado tumbas, las más antiguas del siglo VII a.C. y las más modernas de final del imperio romano. En el mismo casco urbano se han encontrado numerosos restos íberos. También se conservan los restos del santuario íbero de La Malladeta en la salida hacia Alicante. Era un templo muy importante, con al menos 50 habitaciones, dedicado a la diosa de la fertilidad. Fue abandonado el año 80 d. C.

Los romanos la llamaron Alone, o Alonis y también dejaron aquí importantes restos de su cultura. El año 2006 se descubrieron unas magníficas termas públicas imperiales en el mismo centro de la villa. La termas fueron construidas a finales de siglo I d.C. y estuvieron en funcionamiento hasta el siglo IV. La ciudad fue declarada municipium por el emperador Vespasiano hacia el 74 d.C.

Del pasado romano nos quedan restos incluso bajo el mar en La Vila: un pecio situado a solo mil metros de la playa. Se trata de una embarcación mercante del tiempo de Nerón que naufragó con su valiosa carga de miles de ánforas con salsa garum y lingotes de plomo con la marca del emperador Nerón. Cada ánfora contenía 40 kilos de esa salsa de pescado elaborada con boquerón, caballa y jurel.

El pecio fue descubierto a finales de 1999 por los buceadores José Bou y Antoine Ferrer por lo que el yacimiento protegido ha recibido el nombre de «pecio de Bou Ferrer» en honor a sus descubridores.

La Vila a partir de la Edad Media

Durante la Edad Media, el territorio está más bien despoblado. Es el año 1300 cuando se funda el núcleo poblacional con el nombre de La Vila Joiosa y tendrá a partir de entonces una especial importancia en la protección del litoral frente a los ataques por mar de los musulmanes. Después de pertenecer a varias familias nobles, el año 1443 obtuvo el privilegio de pasar a ser villa real, o sea, propiedad de la corona.

En el siglo XVI Felipe II ordenó fortalecer la villa con la construcción y ampliación de las murallas, así como la construcción de numerosas torres vigía en la costa y en la huerta. Solo a finales del siglo XVII, cuando ya desaparecieron los ataques corsarios, la ciudad pudo crecer fuera de las murallas.