Cáceres

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Cáceres es ciudad monumental. El casco antiguo con sus calles medievales, está repleto de edificios, casas y palacios fortaleza de estilos gótico y renacentista.

Declarada Monumento Nacional en 1949, Tercer Conjunto Monumental de Europa y Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, son títulos que la ciudad luce merecidamente con orgullo.

Cómo me gusta la historia

La ciudad de Cáceres nace de varios campamentos romanos: el primero el de Castra Servilia que instaló en el año 139 a.C., Quinto Servilio Cepión en sus luchas contra los vetones y los lusitanos.

Años más tarde, 80 a. C. en las guerras contra Sertorio, Cecilio Metelo instala otro campamento permanente y le llamaron Castra Cecilia. Este yacimiento arqueológico se puede visitar en el Km 2’5 de la carretera EX 390 que va de Cáceres a Torrejón el Rubio.

Finalmente Cayo Norbano Flaco fundó la colonia Norba Caesarina el año 29 a. C. y de ahí el nombre: Cáceres.

Como nos gusta todo lo romano, recomendamos la visita al Palacio del Mayoralgo, edificio privado de Liberbank-Caja Extremadura. Conserva parte del foro romano, un trozo de calzada y restos de una domus con patio y cisterna.

Los árabes almohades fueron quienes dieron esplendor y riqueza a la ciudad. De esa época admiramos las murallas así como el aljibe que usaban para recoger agua ubicado en el Palacio de las Veletas.

Uno de los motivos por los que Cáceres fue declarada por la Unesco Ciudad Patrimonio de la Humanidad es el magnífico estado de conservación de la muralla árabe. En el siglo XII los almohades utilizaron un material humilde, el adobe, mezcla de cal y arena con trozos de ladrillos, piedra y paja, pero con él  consiguieron levantar una ciudad fuertemente defendida y la llamaron «Hinz Qazris» que significa la fortaleza.

El ejército cristiano al mando del rey Alfonso IX de León conquistó definitivamente la ciudad el 23 de abril de 1229 y conservó las murallas como defensa. Cuando Alfonso murió al año siguiente, la ciudad pasó a formar parte del trono de Castilla.

En los siglos siguientes, las murallas pierden su sentido defensivo y la ciudad crece extramuros. El centro de la actividad comercial pasará en el siglo XIV a la Plaza Mayor fuera de las murallas.

Qué ver en el centro histórico de Cáceres

Plaza Mayor

Nuestra ruta comienza en la maravillosa Plaza Mayor. Nos llama la atención en primer lugar la torre de Bujaco, de origen árabe y que fue reforzada posteriormente. Tiene planta cuadrada, se asienta sobre sillares romanos y tiene 25 m de altura. Es un magnífico ejemplo de las torres albarranas que jalonan la muralla. Se las llama albarranas a esas torres que estaban comunicadas con la muralla, pero separadas. En caso de que la torre fuese tomada, se podía destruir fácilmente el puente de comunicación con la muralla.

Pegada a la torre de Bujaco vemos la Ermita de la Paz del siglo XVIII.

Puerta Nueva, Arco de la Estrella

El siguiente elemento que nos llama la atención desde la plaza es la Puerta Nueva. En el siglo XV se produjo una situación muy curiosa. Las propiedades de los nobles que con tanto afán habían ido acumulando en el interior, quedaron encerradas dentro de la muralla y no tenían fácil comunicación con la nueva zona de mercado que se estaba desarrollando extramuros. Por ese motivo decidieron abrir una nueva entrada en la muralla a la que se llamó Puerta Nueva.

No obstante, seguía siendo siendo un acceso demasiado estrecho dada la importancia que la ciudad fue adquiriendo con el paso de los siglos. En 1762, el regidor perpetuo de Cáceres, Bernardino de Carvajal y Toledo se encargaría de solucionar este problema que «aquejaba» a la ciudad. Dicho y hecho, con el permiso del ayuntamiento hizo construir una entrada más ancha, pero el resultado final fue una puerta torcida con un ángulo muy extraño. La explicación, como siempre es la más obvia. El citado regidor era propietario del palacio Moctezuma situado poco más adelante de la torre Bujaco y el pobre no podía entrar con su carruaje. Ya puestos a ampliar la puerta para que su carruaje pudiera pasar, ¿por qué no desviar un poco el ángulo? De esa forma el giro de su carruaje hacia su palacio situado a la izquierda sería mucho más sencillo y más rápido.

Sea como fuere, a pesar de todos los condicionantes que puso el egoísmo de un aristócrata, el arquitecto Manuel de Larra Churriguera logró llevar a cabo un espectacular arco barroco bellísimo y original que se ha convertido en icono y símbolo de la ciudad.

En la parte interior, en la hornacina superior se encuentra la Virgen de la Estrella apoyada sobre una base con el escudo de armas de la familia Carvajal, la del carruaje. A su lado un original farol también con forma de estrella.

Torre de los Púlpitos

Para defender la Puerta Nueva del siglo XV se construyó la Torre de los Púlpitos. Se llama así por el parecido de sus esquinas con los púlpitos de las iglesias. Solo esta torre fue construida por los cristianos. También es la única torre que tiene comunicación con un palacio del interior, el de Mayoralgo y lo hace con un arco que pasa por encima  del adarve.

Palacio Episcopal

En 1261 ya se instalan aquí las casas episcopales, pero las obras y ampliaciones durarían hasta el siglo XVII.

Lo más característico del palacio es su fachada con su puerta en arco de medio punto y sus columnas toscanas a los lados. Encima del arco hay dos medallones que parecen ser los rostros de un hombre oriental y una india americana. Hay quien dice que simbolizan el diálogo entre el nuevo y el viejo mundo.

Palacio de Carvajal

Está situado en la misma plaza de la concatedral. Desde el incendio que sufrió en el siglo XIX se le conoce como «Casa Quemada«. La característica torre circular que tiene adosada es árabe, del siglo XII y ya pertenecía a la familia Carvajal antes de que se construyera este palacio. Las vistas de la ciudad desde lo alto de esta torre son incomparables.

Dentro del precioso jardín pudimos admirar la famosa higuera de 400 años de antigüedad que aún crece allí. En las dependencias junto al jardín se encuentra la sede de la oficina de Turismo de la Diputación Provincial.

En el interior del palacio hay obras de arte de incalculable valor, así como tapices, frescos y mobiliario originales de la época. Vale la pena también visitar en el majestuoso vestíbulo una maqueta de gran tamaño de la ciudad monumental de Cáceres, obra de Vicente Ruiz.

Palacio de los Golfines de Abajo

Este edificio, del siglo XV fue habitado por Sancho de Paredes Golfín, camarero de Isabel la Católica.

La fachada es de estilo gótico renacentista. Por encima de la puerta se ven a un lado el escudo de los Golfines, torres y flor de lis y al otro el escudo de los Álvarez, un león.

No se puede visitar porque es de propiedad privada.

 Iglesia de San Francisco Javier

Del siglo XVIII y con estilo barroco, contrasta con todos los demás edificios de la ciudad por su color blanco y, al contrario que todas las iglesias que suelen tener la fachada orientada al este, aquí la orientación es hacia el occidente.

Sobre el arco de la portada hay una hornacina con la estatua de San Francisco Javier. El edificio a la izquierda era el colegio de Jesuitas, hoy convertido en sede de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura.

Fundación Mercedes Calles y Carlos Ballestero

Plaza de San Jorge, 2 – 10003 – CÁCERES
Teléfono : + 34 927 22 36 11

El empeño y la filantropía de Doña Mercedes Calles Martín-Pedrilla (Cáceres 1915- Madrid 2001), mecenas de la ciudad de Cáceres, hicieron posible la creación de la Fundación que lleva su nombre y el de su esposo, Don Carlos Ballestero Sierra.

Gracias a ella hoy podemos admirar, no solo la rehabilitación integral del Palacio de los Becerra, del siglo XV, sino también su adecuación como museo de exposiciones permanentes,  y lugar de reuniones, congresos, conferencias… La planta baja contiene muebles, pinturas y antigüedades que pertenecieron a la fundadora.

Como dicen en su web, los fines más importantes de la Fundación son: defensa, mejora, conservación, proyección nacional e internacional de la ciudad de Cáceres.

Convento de San Pablo

Este convento de gran sencillez, alberga hoy en día a la comunidad de clausura de las monjas Franciscanas de Santa Clara, que elaboran dulces típicos de Extremadura.

El origen del edificio es del siglo XV. En 1469 fue un beaterio, o lugar donde se reunían algunas mujeres para rezar y hacer ejercicios religiosos. Más tarde solicitaron al obispo convertirse en religiosas de clausura, lo cual se les concedió. El año 1492 será oficialmente declarado convento.

Museo de Cáceres en la Casa de Las Veletas y Aljibe

Este palacio es del siglo XVI y se levantó sobre los restos del antiguo alcázar árabe.

Este alcázar fue destruido por los cristianos, pero se preservó el enorme y monumental aljibe que recogía el agua de lluvia, y aún se puede visitar pues se conserva en magníficas condiciones.

Resulta impresionante bajar y recorrer esta colosal obra que según los últimos estudios data de los siglos X – XI. Tiene 14 m de largo por 10 m de ancho y una capacidad de 700 m3, o sea, 700.000 litros. Dieciséis arcos de herradura sustentados sobre 12 columnas le confieren una belleza sin igual. La columna situada en el centro del aljibe es la única de sección cuadrada. Se trata del resto de un altar romano y probablemente se colocaría en el centro por ese motivo.

El rey Enrique IV de Castilla concedió a Diego Gómez de Torres el privilegio de edificar casa en el sitio de los aljibes, pero con la condición de mantener la servidumbre pública de aguas, es decir, tenían que dar paso libre a la población para que se abasteciera de agua cuando fuese necesario. En el callejón del Gallo aún puede verse lo que fue la entrada pública al aljibe desde la calle. Esta entrada fue cegada a principios del siglo XX, pero demuestra que el agua siempre fue de uso público.

El Palacio de las Veletas alberga las secciones de arqueología y etnográfica del Museo de Cáceres. La colección de Bellas Artes de este museo se encuentra en otro edificio, en la Casa de los Caballos.

Torre de los Espaderos


En esta esta torre, único vestigio que queda de la Casa de los Espaderos, se puede apreciar perfectamente el desmoche ordenado por la reina Isabel la Católica tras la guerra de Sucesión contra los partidarios de Juana, apodada la Beltraneja, por la corona de Castilla. (1475-1479). Es de los siglos XIV – XV. Los Católicos reyes solo respetaron en Cáceres la torre del Palacio de las Cigüeñas porque su propietario, Diego de Ovando, fue leal a la reina. Esta orden cambió drásticamente el aspecto de la ciudad. La otra torre que aún hoy se levanta muy por encima de las casas es la del Palacio de los Golfines de Arriba, pero solo porque se construyó más tarde, en el siglo XVI y con permiso de Fernando el Católico.

Lo que parece un hermoso balcón en el ángulo es en realidad un matacán. Casi todas las torres cristianas lo tienen, al contrario que las torres almohades. Servían para arrojar proyectiles a los enemigos por aberturas colocadas en el suelo entre las ménsulas o apoyos.

El escudo de la familia Espaderos tiene dos espadas cruzadas con las puntas hacia abajo y lo podemos ver en el muro que da a la calle Tiendas.

El edificio adosado a la torre es moderno y alberga el Archivo Histórico Provincial.

Casa de los Solís

Este precioso palacio luce en su fachada matacán semicircular con aspilleras en forma de cruz.

Sobre el arco de la portada vemos el famoso escudo con el sol tallado en él. Es muy bonita la leyenda del caballero que fue ennoblecido por cumplir el encargo de que la reina Isabel le hizo de trasladarse a Tordesillas para pedir el dinero que la Corona necesitaba urgentemente de las Cortes allí reunidas. Cuentan que las palabras de la reina fueron: Si con el sol is, y con sol volvéis, noble seréis”.

El caballero cumplió su misión, por lo que fue recompensado. Fue nombrado Maestre de la Orden de Alcántara, se le otorgó el apellido Solís, así como el escudo. En él se ve un sol con rostro humano y cabezas de dragón que muerden sus rayos. El yelmo en lo alto del escudo indica que se trata de un noble.

 




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