El Molinete: 9: Cima del cerro

Cartagena está rodeada de 5 montículos como ya mencionó el historiador Polibio en el s. II a.C. El Cerro del Molinete recibe ese nombre porque se tiene conocimiento de la existencia de molinos desde al menos 1506. En las entradas anteriores hemos visto los restos arqueológicos de la parte baja del cerro y ahora nos queda ya la cima del cerro donde se cree que estuvo el Palacio de Asdrúbal el Bello, aunque aún no se ha encontrado, por eso recibió el nombre de Monte de la Ciudadela de Asdrúbal, Mons Arx Asdrubalis aunque actualmente es llamado Cerro del Molinete.

Quedan restos de los molinos, uno de ellos convertido en Ermita en el siglo XVIII, restos de una zona sacra donde hubo un templo-republicano y a su lado un pequeño santuario dedicado a la diosa asiria Atargatis. Restos de muralla romana, las escaleras que comunicaban la cima con el Barrio del Foro y el Foro incluso un Refugio antiaéreo de la Guerra Civil Española de 1936.

Desde lo alto del Cerro del Molinete divisamos también el resto de montículos Monte de la Concepción, Monte de San José, Monte Sacro y Cerro de Despeñaperros.

06: Santuario romano-republicano

Es un santuario construido en la cima de la Acrópolis, del siglo II a.C. con una escalinata monumental que lo comunicaba con la parte baja de la ciudad. No se sabe a quien estaba dedicado el templo.

La Dea Síria de los romanos, Atargatis entre los sirios o también conocida como Hera en Grecia, Derceto en Ascalón, era la divinidad femenina más importante del panteón sirio. En los templos dedicados a Atargatis siempre había una piscina con peces que no podían ser capturados o comidos salvo para los sacrificios efectuados por los sacerdotes. A veces se representa a la diosa como las sirenas con la mitad del cuerpo de pez.

08: Refugio de la Guerra Civil Española

09: Ermita de San Cristóbal

Se tienen referencias de la existencia de molinos en la cima del cerro desde mediados del siglo XVI cuando el el emperador Carlos I subió al “cabezo de los Molinos de Viento”, y puede que antes también existieran, pues parece que el Mayordomo del Ayuntamiento cartagenero dió un dinero para la construcción de un molino en 1506. Uno de los molinos fue transformado en ermita en el siglo XVIII, la ermita de San Cristóbal o del Cristo de los Ciegos.

12: Molino harinero

Estos molinos tenían el techo cónico y giratorio para buscar el mejor viento encima del cerro. Y tenían una gran ventana por donde podía entra la piedra de moler cuando tenía que ser cambiada.

Monte de la Concepción y Monte Sacro

Desde la cima del Cerro del Molinete se domina el puerto comercial y algunos de los cerros que rodean Cartagena, como el Monte de la Concepción y el Monte Sacro.

El texto de Polibio (X, 1 O, 7-11) nos ofrece el documento más amplio y explícito sobre los cultos difundidos en la ciudad durante el siglo II a.C., fecha de su visita. En su descripción de la ciudad nos dice: “La colina más alta está al este de la ciudad y se precipita en el mar; en su cima se levanta un templo a Asklepio. Hay otra colina frente a ésta, de disposición similar, en la cual se edificaron magníficos palacios reales construidos, según se dice, por Asdrubal, quien aspiraba a un poder monárquico. Las otras elevaciones del terreno, simplemente unos altozanos, rodean la parte septentrional de la ciudad. De estos tres, el orientado hacia el este se llama el de Hefesto, el que viene a continuación, el de Atetes, personaje que, al parecer, obtuvo honores divinos por haber descubierto unas minas de plata; el tercero de los altozanos lleva el nombre de Cronos»

Salvando los problemas de orientación… la historiografía tradicional viene interpretando el cerro de la Concepción con la colina donde se hallaba el templo de Asklepios; en el cerro del Molinete se situaba el palacio (arx) de Asdrubal, mientras que el Monte Sacro, San José y Despeñaperros correspondían respectivamente con las colinas dedicadas a Cronos, Aletes y Hefesto.

Fuente: «Un Edículo Republicano dedicado a Atargatis en Carthago Nova» por Sebastián F. Ramallo Asensio y Elena Ruiz Valderas

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