El Golfo

«Se ponía el sol cuando regresamos de El Golfo. Una enorme nube color de fuego casi tocaba lo alto de la montaña que refulgía con el mismo color. Era como si el cielo no fuese más que un espejo y las imágenes solo pudiesen ser las de la tierra».  José Saramago

Visitamos El Golfo porque era un lugar que le gustaba mucho a José Saramago y porque todavía es muy real y alejado de las masificaciones. Comimos en uno de sus restaurantes favoritos mientras comentamos los detalles de su casa que más nos han gustado y los libros que hemos comprado, «Cuadernos de Lanzarote» y «Ensayo sobre la ceguera»… José Saramago vivió los 17 últimos años de su vida en esta isla y decía de ella: «Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía».

 

Un paisaje hecho con colores del volcán y del mar. Las rocas volcánicas llegan hasta el mar.

 

En cualquier charco metes la mano y sacas sal. Al fondo el Parque N. de Timanfaya, bueno, más bien, estamos dentro del Parque.

 

Hemos disfrutado de una buena siesta en esta tierra negra volcánica.

 

Al fondo el pueblo, por ahí, por el final del pueblo es donde hemos comido.