Figueira da Foz

Portugal Figueira-da FozFigueira da Foz: la playa más larga de Portugal, un fuerte y un pueblo con aire de Belle Époque

Figueira da Foz está situado en el centro del país, justo donde el río Mondego desemboca en el Atlántico, a unos 40 km de Coimbra. Aquí el protagonista es el mar: un arenal interminable, una fortaleza que ha vigilado la costa desde el siglo XVI y un pueblo que fue uno de los destinos de veraneo más elegantes de Europa hace más de cien años.

La playa y la desembocadura del Mondego: el arenal más grande de Portugal

Lo primero que define Figueira da Foz es su playa: el arenal continuo más extenso de Portugal continental. Es una playa de arena fina y blanca, tan ancha que en pleno agosto sigue habiendo sitio de sobra para todo el mundo. Las condiciones son tan buenas que aquí se celebran pruebas de campeonatos de vela y motonáutica.

Pero el atractivo natural va más allá de la arena:

  • Serra da Boa Viagem. Un parque forestal de unas 400 hectáreas justo al lado de la ciudad, con senderos, algunos aptos para bicicleta, miradores y restaurantes. Desde el Mirador de Vela se ve la ciudad, las salinas del Mondego y, en días muy claros, hasta las islas Berlengas, mar adentro.
  • Las salinas del Mondego (Casa de la Sal). Unas salinas tradicionales convertidas en espacio museístico, con centro de interpretación y una ruta de senderismo de unos 4 km alrededor. Es un buen sitio para observar aves, sobre todo flamencos, así que conviene llevar protección solar y algo de paciencia.
  • Buarcos: un pequeño núcleo de pescadores, hoy integrado en el municipio, con su propia playa más resguardada y buen ambiente para comer pescado.

El Fuerte de Santa Catarina: cuatro siglos frente al mar

Sobre las rocas del Monte de Santa Catarina, a la entrada de la barra del río Mondego, se levanta el Fuerte de Santa Catarina. Se cree que sus cimientos son incluso anteriores, del reinado de Juan I (1.385 – 1.433), pero la fortificación que se puede ver hoy se construyó a finales del siglo XVI, durante el reinado de Felipe I de Portugal (Felipe II de España), a petición de las autoridades de Coimbra, que querían proteger la entrada del río frente a posibles ataques.

Su historia no ha sido tranquila:

  • En 1.602 fue saqueado por corsarios ingleses.
  • Durante las invasiones napoleónicas, en 1.808, fue ocupado por las tropas francesas, hasta que un grupo de vecinos y estudiantes voluntarios de la Universidad de Coimbra, liderados por los sargentos Zagalo y Caiola, lograron reconquistarlo el 27 de junio de ese mismo año, apenas un mes después de que las tropas napoleónicas hubieran desembarcado.
  • Poco después, el fuerte sirvió de apoyo para el desembarco seguro de unos 13.000 soldados británicos al mando de Wellesley, en la cercana costa de Lavos.

En su interior se conserva una pequeña capilla del siglo XVII dedicada a Santa Catarina, patrona de los artilleros, y durante décadas albergó también un pequeño faro que ayudaba a las embarcaciones a entrar en el río; dejó de funcionar como tal en 1991. Hoy es un lugar tranquilo para pasear y nos sirve además como recordatorio de que Figueira da Foz no siempre fue solo playa: durante siglos fue un punto estratégico de defensa costera.

El pueblo: casino, Belle Époque y gastronomía marinera

Y llegamos al propio corazón de Figueira da Foz. A finales del siglo XIX, la ciudad se convirtió en el destino de veraneo más de moda de Portugal. La aristocracia y las familias acomodadas de la región viajaban hasta aquí para tomar baños de mar recomendados por los médicos de la época, hospedarse en hoteles elegantes y hacer vida social en cafés y casinos.

De aquella época dorada queda mucho por ver:

  • El Bairro Novo, un barrio construido en la década de 1.860 de cara al mar, inspirado en los balnearios franceses, con algunas de las casas más bonitas de la ciudad, muchas de ellas con elementos modernistas y de Art Déco.
  • El Casino de Figueira, fundado en 1.900 y considerado el más antiguo de toda la península ibérica; detrás de su fachada moderna y acristalada se esconde ese pasado centenario. Se puede visitar aunque no se juegue, aunque se pide vestimenta correcta (nada de ropa de playa).
  • El Museo Municipal Dr. Santos Rocha, con colecciones de arte y arqueología, y el Centro de Artes y Espectáculos, con programación cultural durante todo el año.
  • El Coliseu Figueirense, una plaza de toros inaugurada en 1.895, testimonio de la tradición taurina de la ciudad.

Para completar el día, no hay mejor sitio para probar la gastronomía marinera portuguesa. Figueira da Foz tiene fama de ofrecer pescado y marisco fresco a precios más asequibles que otros destinos costeros del país, algo que se agradece especialmente en los restaurantes de Buarcos y del paseo marítimo. Nosotros elegimos un restaurante precioso en medio de la playa desde donde disfrutamos tanto de las vistas al mar como de una brisa fresca y agradable que atravesaba todo el local. Se llamaba «Pe Na Areia», que significa pie en la arena. Del puesto del pescado sobre el hielo elegimos un «pregado» rodaballo salvaje recién llegado de Madeira que estuvo realmente delicioso.

Nuestro alojamiento en Figueira da Foz

Esta vez fue una especie de residencia muy cómoda y con piscina. Nos gustó mucho.

Salmanha Residence
Rua da Salmanha 18, 3090-650
Figueira da Foz, Portugal –
+351925882017

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