Santorini es la joya de las Cícladas, un pequeño archipiélago volcánico de pueblos blancos suspendidos sobre una inmensa caldera. Fira, Imerovigli y Oia se asoman a sus impresionantes acantilados entre cúpulas azules, callejuelas y horizontes de mar. Sabía que Santorini era bonita, pero no imaginaba que pudiera serlo tanto.
Santorini no es una isla cualquiera. Es un pequeño archipiélago volcánico de las Cícladas, formado alrededor de una enorme caldera abierta al mar. Sobre sus altos acantilados se levantan Fira, Imerovigli y Oia, con sus casas blancas, sus cúpulas azules y unas vistas difíciles de olvidar. Sabía que Santorini era bonita, pero no imaginé que pudiera serlo tanto.
Estuvimos allí hace casi veinte años. Santorini ya era uno de los destinos más conocidos de Grecia, pero todavía era posible alejarse de los lugares más concurridos y pasear en soledad por algunas de sus calles. Podíamos detenernos, mirar el paisaje y disfrutar de los pueblos sin sentir que todo estaba preparado para conseguir la fotografía perfecta.
Desde entonces, la isla se ha convertido en víctima de su propia belleza. El turismo masivo, los grandes cruceros y la búsqueda constante de imágenes para las redes sociales han llenado sus miradores y callejuelas, especialmente a la hora del atardecer. Santorini continúa siendo hermosa, pero seguramente ya no resulta tan fácil encontrar aquella tranquilidad que nosotros conocimos.
Nos alojamos en Kamari y alquilamos un coche para recorrer la isla, desde sus playas volcánicas de colores negros y rojos hasta los pueblos situados sobre la caldera. Sin embargo, uno de los recuerdos más especiales fue la excursión en velero: caminamos por el volcán de Nea Kameni, nos bañamos cerca de las aguas termales de Palea Kameni y terminamos el día contemplando la puesta de sol en Oia.
Al recordar aquel viaje, no pienso solo en sus paisajes, sino también en el privilegio de haber conocido una Santorini que todavía permitía perderse y quedarse a solas con su belleza.
Paseo fotográfico por la isla de Santorini
Santorini es la joya de las Islas Cícladas, es diferente a todo lo que puedas imaginar. Un pequeño archipiélago circular formado por islas volcánicas. Los pueblos más importantes son: Fira, Imerovigli y Oia.Llegamos a Santorini por el puerto de Athinios. Sabía que era bonita pero no imaginé que podía serlo tanto. La tripulación pedía al pasaje que se preparara para dejar el barco y todos seguíamos embelesados mirando la llegada.Fira es la capital al borde de un acantilado de unos 300 m. Al Puerto Viejo se baja en teleférico, en burro o a pie por sus 600 escalones.
Alojamiento en Santorini
Nos alojamos en Kamari en el lado de la isla donde están las playas, Al otro lado se encuentran los acantilados que dan a la Caldera, es decir al cráter hundido del volcán.Hubiera preferido un alojamiento en Oia, más bonito, más marcha… más atardeceres. Alquilamos un coche para recorrer la isla.
La excursión en velero
La excursión en velero fue lo que más nos gustó, subir al cráter en la isla Nea Kameni y acabar el día en Oia viendo el atardecer. Nea Kameni, ‘nueva quemada’ es la isla donde se encuentran 6 cráteres del volcán.Nea Kameni está enfrente de Santorini, llegamos en velero. La subida a la cima es algo dura por el calor. Hay que llevar agua. Los paisajes y la explicación de nuestra guía fueron geniales.Nea Kameni es un espacio protegido. Está formada por roca volcánica aunque turistas con poca cabeza siguen cogiendo piedrecitas para llevarlas de souvenirs a sus países… y así han desaparecido varias toneladas de piedras.Dicen que Santorini se creó a partir de una bola de tierra de Libia. En realidad se formó por los movimientos geológicos y la actividad de los volcanes. Era un gran cono de volcán y se llamaba Stronguili (redonda).La parte de fuera de Santorini es un valle que baja suave hasta el mar formando las playas, de guijarros volcánicos, rojos, negros, blancos, etc. En este valle se cultiva un vino muy especial por las propiedades volcánicas de la tierra, sobre todo un vino blanco de gran calidad.Las grandes erupciones volcánicas provocaron el hundimiento de la parte central de la antigua isla y formaron la enorme caldera. Santorini quedó con su característica forma de media luna, mientras que Therasia y Aspronisi, la Isla Blanca, permanecieron como restos del antiguo conjunto volcánico. Más tarde, sucesivas erupciones formaron Palea Kameni, la Vieja Quemada, y Nea Kameni, la Nueva Quemada, en el interior de la caldera.La isla estuvo habitada desde tiempos prehistóricos y, hacia el año 2000 a. C., Akrotiri se había convertido en una próspera población relacionada con la cultura minoica. Alrededor del 1600 a. C., una gran erupción volcánica sepultó la ciudad bajo una gruesa capa de ceniza y piedra pómez, aunque no acabó con toda la civilización minoica. Santorini permaneció deshabitada durante varios siglos, hasta que llegaron los fenicios, que la llamaron Kallisti, «la más hermosa».Luego vinieron los Dorios que la llamaron Thira y en el s. XIII, los cruzados venecianos que le dieron el nombre de Santorini en honor a Santa Irene, patrona y protectora de los navegantes.De esta isla pasamos a Palea Kameni (vieja quemada), allí están los manantiales sulfurosos, aguas termales, rojas por el hierro que contienen y opacas pero muy calentitas.Te tiras del barco y nadas hasta encontrarlas, 100 m. o así. Te encuentras alguna medusa en el camino, eso sí.
La isla de Thirassia
El velero sigue su excursión y te lleva a la isla de Thirassia, si subes la escalerita en zig-zag llegas al pueblo de Manolas, pero nosotros optamos por comer en «El Molino» una de las muchas tabernas que hay en tan pequeño puerto.Lena es nuestra guía en el velero, una griega menudita y ágil que habla perfectamente español, francés, italiano, inglés… hasta 8 idiomas y te hace disfrutar con sus historias. ¡Es genial!Es paradisíaco… la comida, los niños cogiendo pulpos y erizos, el paisaje…… la trasparencia del agua, la luz…Además, bajo Oia se encuentra el pequeño puerto de Ammoudi, con unas aguas increíblemente transparentes. La excursión en barco a Nea Kameni nos dejó allí, donde pudimos disfrutar de un baño maravilloso… llevamos nuestras gafas de bucear… una gozada de baño. Y luego subimos a Oia para contemplar el atardecer.La aldea de Oia está arriba de la montaña, vamos a subir andando…Los burros y mulos te suben por 3€ pero nos dio pena, pobrecitos todo el día igual subiendo cargados y bajando en vez de estar trotando feliz por ahí… y preferimos hacerlo andando… ¡por todos los dioses del Olimpo!, ¡¡cómo estaba el camino!! de los cientos de burros que suben al día por allí.¡Lo conseguimos! hemos llegado a la Aldea de Oia y a tiempo para ver el atardecer, el más bonito de la isla.
Atardecer en Santorini
Las calles de Oia (se lee Ia o Ea) se van llenando de un torrente de gente que busca cualquier piedra, tejado o muro para ver la puesta de sol, famosa en todo el mundo por su belleza.Es una riada difícil de explicar tratándose de un pueblo pequeño de calles estrechas por donde no pasan los coches ¡menos mal!Sus casas, tholos, con techos abovedados y dispuestas sobre el acantilado, están pintadas de diferentes colores, creándose unos contrastes espectaculares durante la puesta de sol.Aquí se puede encontrar una artesanía selecta, las tiendas son muy bonitas y se nota que sus dueños son artistas de todo el mundo que han venido a parar a este pequeño pueblo por su belleza.Vamos a ver la puesta de sol en Oia desde las ruinas del Castillo veneciano, apenas queda ya sitio y falta más de una hora para que suceda.La gente viene muy preparada y aprovechan para tomar algo mientras esperan el momento… seguramente hay muchas puestas de sol bellísimas en el mundo, lo que si es cierto es que la de Oia también lo es.Hay un sentimiento especial de belleza que nos recorre, la luz de las islas, los colores de estas casas excavadas en la montaña, el respeto de la gente ante el sol… como algo… ancestral…
Un nuevo día paseando por Santorini
Amanece un nuevo día. Detrás, Fira, capital y centro económico de la isla.Tiene una impresionante vista sobre el volcán desde lo alto de la Caldera. Sus casas son las típicas de los acantilados de Santorini, excavadas unas encima de otras.Al fondo vemos la caldera cubierta de agua y la isla volcánica que visitamos Nea Kameni «Nueva Quemada”.Abajo está el Puerto Viejo, desde Fira se puede bajar en teleférico, burro-taxi (da pena) o por una escalera de 600 escalones que bajan serpeteando hasta el puerto.Al fondo la caldera del volcán.Abajo también hay un palacete excavado en la pared y viviendas trogloditas. Al fondo la catedral católica.En Fira: La Catedral de San Juan Bautista o simplemente Catedral de Santorini. El edificio es de estilo barroco y se combinan los colores azul gris y crema.La iglesia fue construida en 1823 y fue completamente restaurada y reconstruida en 1970, después del terremoto de 1956.El azul de las casas que se asoman al acantilado, el azul del mar, el cielo azul, ventanas azules sobre azules muros crean una paleta de pintor llena de mil matices… de azul.Santorini tiene forma de luna menguante, de croissant, y en la punta está Oia… y unos acantilados de 300 m. A esa piscina azul que ves ahí abajo, voy yo muchas veces a lo largo del año… con la imaginación.Cuando hace mucho calor, suelo ponerme esta foto de fondo de pantalla mientras trabajo… para refrescame… me encanta.Abajo el puerto de Ormós donde nos bañamos ayer antes de subir por la montaña andando hasta Oia… Ja Ja… en esta foto se ve bien lo que subimos…puff.
La ciudad de Oia
La calle central de Oia es toda de mármol y hay ¡90 iglesias! y en toda la isla unas 500.Casas amontonadas, unas encima de otras, colgando de los precipicios y con un encanto tan grande… que acabará con esta isla por masificación turística.
Elige una taberna con vistas y no tengas prisa, tómate algo despacio y… disfruta.
Playas en la isla de Santorini
Casi todas las playas de la isla de Santorini están a la otra parte de la caldera y son de roca volcánica en lugar de arena. Eso hace que unas sean rojas, otras negras y otras blancas. También encontrarás muchas calitas para bañarte.
Kokkini Paralia o playa Roja:
Es una playa de lava roja. Me gustó porque es diferente, el acceso es bastante incómodo, hay que bajar andando desde donde está tomada la foto, pero es muy bonita y el mar estaba apacible. Está cerca de Akrotiri. Cuando estuvimos en Santorini, el yacimiento de Akrotiri estaba cerrado por remodelaciones, nos quedamos con las ganas, creo que es digno de ver.
Playa de Kamari:
Kamari es el pueblo más turístico de Santorini, con más bares, tabernas, tiendas, etc. Tiene un largo paseo marítimo y la arena es negra volcánica. Nuestro hotel estaba en esta playa pero la próxima vez que vaya iré a Oia aunque sea la parte de los acantilados, es mucho más encantadora.
Además, abajo de Oia, donde paran los burritos que suben al pueblo, hay un puerto, el Puerto de Ormós, que el agua está impresionantemente transparente, el paseo en barco hasta Nea Kameni te deja allí para que luego veas atardecer en Oia y el baño es una maravilla.
Playa de Perissa y Perivolos:
Estas dos playas están unidas. Son las playas más largas junto a Kamari, también con muchas tabernas y tiendas pero más tranquila que Kamari. Perivolos tiene mucha marcha nocturna.
Playa Vlichada Marine:
Es una playa seminudista al sur de Santorini. Hay viviendas trogloditas. En esta playa hay muchos navegantes y yates. Es una de las playas más bonitas con rocas blancas talladas por el viento.