La Alberca • Salamanca • España
• Categoría: Pueblos con encanto
En el suroeste de la provincia de Salamanca, dentro de la Sierra de Francia, se encuentra La Alberca, uno de esos pueblos que suelen aparecer en cualquier lista de los más bonitos de España. Y con razón: fue el primer pueblo español declarado Conjunto Histórico-Artístico, allá por 1.944, y hoy forma parte también de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España.
Nos alojamos en el Hotel Termal Abadía de Los Templarios. Parece un auténtico castillo medieval aunque es de construcción reciente. Con su SPA y su fabulosa piscina, literalmente nos conquistó.
Un paseo por sus calles
Lo que hace especial a La Alberca es su arquitectura, prácticamente intacta. Las casas, de tres alturas, combinan piedra y entramados de madera, con balcones repletos de flores en primavera y verano. Antiguamente el reparto de plantas tenía su lógica: abajo se guardaba al ganado, en el piso intermedio estaba la cocina y arriba las habitaciones.
El centro del pueblo es la Plaza Mayor, porticada y en cuesta, con una fuente y un precioso crucero del siglo XVIII en cuyo fuste están labrados los símbolos de la Pasión (el llamado «arma Christi»). Alrededor se conservan edificios como el antiguo Hospital de Peregrinos y la Casa Consistorial, además de bares con terrazas siempre animadas.
Muy cerca está la Plaza de la Iglesia, con la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVIII), que guarda un púlpito de granito del siglo XVI. Dentro se celebra cada año La Loa, un auto sacramental de origen medieval y uno de los más antiguos que se conservan en España, en el que se representa la lucha entre el bien y el mal. En uno de los muros exteriores hay también un curioso rincón dedicado a las ánimas, con un nicho enrejado lleno de calaveras.
Otro punto interesante es la Casa Museo Satur Juanela, que recrea cómo era por dentro una vivienda tradicional albercana, ideal para entender mejor lo que se ve por fuera al pasear por el pueblo.
Tradiciones que siguen vivas
La Alberca conserva costumbres muy arraigadas. Una de las más curiosas es «la esquila de las ánimas»: al atardecer, una mujer recorre el pueblo acompañada de otras vecinas, tocando una esquila desde ciertas esquinas para llamar a los vecinos a la oración, una tradición que se remonta siglos atrás y que todavía puede presenciarse.
Hablamos en una tienda con una señora y nos contó cómo funcionan. En primer lugar nos comentó que son muy devotos de las ánimas del Purgatorio y que es muy importante rezar por ellas. Nos dijo que hay turnos fijos, una persona por cada mes del año y luego siempre hay alguien que lo hace puntualmente porque ha fallecido recientemente alguien de su familia, o es el aniversario…
La otra costumbre que mantienen desde hace mucho tiempo es la cría del cerdo comunitario, el cerdo de San Antón. Esta costumbre tiene más de 500 años pues data del siglo XV.
El día 13 de junio (San Antonio de Padua), lo bendicen y lo sueltan por las calles. No solo se alimenta de lo que los vecinos y visitantes le dan. El ayuntamiento también le proporciona pienso. Por las noches lo cobijan en cuadras ya fijas. También preguntamos a los vecinos y nos dijeron que en ese momento estaba en la cuadra, pero que había estado bañándose en la fuente poco antes.
El 17 de enero, día de San Antonio Abad, el cerdo se sortea o se subasta. Hoy en día, el dinero recaudado con la venta de papeletas se dona a fines benéficos y organizaciones solidarias.
La Peña de Francia: el mejor mirador de la comarca
A pocos kilómetros de La Alberca, y muy recomendable si se dispone de medio día más, está la Peña de Francia, con 1.723 metros de altura, la cima más emblemática de la Sierra de Francia. Se puede subir en coche por una carretera asfaltada (aunque algo antigua, y que en invierno cierra con frecuencia por la nieve) o a pie, siguiendo la ruta señalizada del GR-10, de dificultad moderada.
Arriba se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia, considerado el santuario mariano más alto del mundo. Su origen se remonta a 1.434, cuando un peregrino francés encontró aquí una imagen de la Virgen; poco después, los monjes dominicos construyeron la iglesia, el convento y una hospedería para los peregrinos, que todavía funciona hoy como alojamiento.
Pero lo que de verdad atrae a los visitantes son las vistas: desde la cima se domina buena parte del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, los campos de Salamanca, Las Hurdes (ya en Cáceres) y, en días despejados, hasta las sierras de Béjar y Gredos.
Gastronomía y consejos prácticos
En La Alberca se come bien y con productos serranos: carnes a la brasa, embutidos ibéricos y vinos de la zona son buena apuesta en cualquiera de sus restaurantes.
Un par de consejos si vas a visitarla:
- Al ser un destino muy popular, los fines de semana y en temporada alta suele estar lleno; si se busca tranquilidad, entre semana o en temporada baja se disfruta de otra manera. También, al igual que en otros lugares, La Alberca recibe muchas excursiones de un día. Es muy recomendable pasar una o dos noches y disfrutar de la tranquilidad de este maravilloso pueblo cuando casi todos los visitantes se han ido.
- El casco histórico tiene calles muy estrechas donde no se puede aparcar, así que lo mejor es dejar el coche en el aparcamiento de la entrada del pueblo y recorrerlo caminando.
- Se puede llegar en coche desde Salamanca capital (unos 80 km) o en autobús, aunque este último no circula todos los días.
Mapa de La Alberca y ruta