Tánger – La época dorada literaria de Tánger – Los nuevos barrios de Tánger – Itinerarios por la Medina de Tánger
El Zoco Grande
A finales del siglo XIX esta zona era una inmensa explanada a las afueras de la ciudad, por eso se llamaba Suq d’Barra o Zoco de Afuera.
Aquí se celebraban las festividades civiles y religiosas y se realizaba el juego de la pólvora. Fue también un enorme mercado rural. Jueves y domingo los campesinos llegaban desde sitios alejados para vender sus productos, gallinas, huevos, frutas, verduras, hortalizas, queso, flores.
No faltaban los narradores de cuentos, los encantadores de serpientes, músicos, acróbatas. En 1.947 cambió su nombre al de Plaza del 9 de Abril porque ese día el entonces sultán Sidi Mohamed (Mohamed V) pronunció el histórico discurso pidiendo la independencia de Marruecos.
Hoy en día el Zoco Grande es un punto de encuentro entre la vieja medina y la ciudad nueva. Aunque sigue estando muy animada, ya no resulta tan exótica como antes y la mayoría de puestos que antes abarrotaban la plaza, se han repartido por las calles de Sidi Bou Abid y de Inglaterra.
La Mendoubia
Los jardines de la Mendoubia fueron la Legación alemana. En 1.905 el Káiser Guillermo II visitó la ciudad. Un 31 de marzo Guillermo II desembarcó y declaró que «estaba haciendo una visita al sultán de Marruecos soberano e independiente».
Esto provocó un enfrentamiento directo entre Francia y Alemania y una gran crisis internacional que desembocó en la Conferencia de Algeciras (1.906) a la que asistieron los embajadores de trece países. En el acta que firmaron Francia, España, Alemania y el Reino Unido, se pactó la creación del Protectorado francés al sur y el español al norte. Aunque parece que las cosas se calmaron, esta fue la primera de las crisis que desembocarían en la Gran Guerra.
Hoy la Mendoubia es la sede del Tribunal de Comercio. Durante el período internacional (1.923 – 1.956) fue la residencia del Mendoub, el representante del Sultán ante las potencias extranjeras.
En la planta baja hay un Centro de Interpretación de la Memoria Histórica de la Residencia y Lucha por la Independencia de Marruecos. Es un espacio cargado de historia, pero debido a la pobre calidad de las fotografías y a las explicaciones de las mismas que están solo en árabe, restan gran valor al lugar.
En los jardines, hoy un parque público de grandes dimensiones, destaca la enorme y centenaria higuera de la India. Quedan algunas lápidas y mausoleos porque cuando se amplió, incorporaron el antiguo cementerio musulmán y el primitivo cementerio católico.
Museo del Burro
En el número 49 de la calle de la Kasba. Un singular espacio cultural que rinde homenaje a este noble animal.
Mezquita de Sidi Bou Abid
De 1.917, en la antigua calle de San Francisco, destaca su alto minarete de mosaicos y azulejos policromados. Los jueves y domingos son días de mercado, por lo que esta calle está muy animada.
La calle Inglaterra también está llena de puestos de artesanos y comerciantes. Uno de ellos muy característico es el Zoquito de las babuchas por la cantidad y variedad de babuchas que tienen.
También está la Casa Comunitaria de las Mujeres donde atienden a mujeres abandonadas dándoles una formación para su reinserción laboral. Tienen un restaurante popular abierto al público, muy recomendable, el restaurante Darna. Cocina marroquí, los viernes cuscús. Lunes a sábados de 12 a 15 h. Tel: +212 (0) 539 94 70 65.
En esta misma calle Inglaterra está el Hotel villa de France, restaurado hace poco después de haber estado abandonado muchos años. Se hizo célebre por haber alojado al pintor Henri Matisse quien pintó la vista desde su ventana de la habitación 35 en .1912.
Un poco más adelante el museo de Arte Contemporáneo instalado en la que fue la sede del consulado Británico.
En la calle Wallili se encuentra el Fondaq Wallili cuya planta baja contiene una actividad comercial variada. En el primer piso hay una cooperativa de tejedoras que todavía utilizan telares y técnicas tradicionales para tejer telas muy variadas y bellas.
La calle Portugal
Subiendo la cuesta están las Escuelas de Alfonso XIII, que pagó el Marqués de Casa Riera, hoy perteneciente a la Educación marroquí.
En la esquina, la Torre de los Irlandeses, en la esquina suroeste de la muralla. Hasta 1.890 sirvió como almacén de artillería. Ese año el gobierno decidió quitar los cañones para lo que tuvieron que izarlos con tornos por encima de la coronación. Poco a poco los locales construyeron sus casas en el interior de la torre y la coronación fue desmantelada.
La calle Portugal discurre a lo largo de la muralla portuguesa y desemboca en las inmediaciones del puerto. Una de las entradas construidas en la muralla es la Bab Mérican, de 1.913, por la que se accede a la medina. Se hicieron dos perforaciones más, una que da a una vivienda particular y la otra a un café con unas maravillosas vistas desde su terraza.
Calle de la Libertad
A raíz de la independencia en 1.956, al antigua calle del Estatuto pasó a llamarse calle de la Libertad. Es la principal vía de comunicación entre el Zoco Grande y la Plaza de Francia, o sea, entre la vieja medina y el centro de la ciudad moderna. En el número 64 de la calle Libertad se encuentra el Bazar Tindouf, uno de los más interesantes de la ciudad.
Frente al bazar está el emblemático hotel Minzah, de 1.930. El hall de entrada con sus gruesas alfombras y los techos con estucados, así como el patio de estilo andalusí, son impresionantes.
Más adelante, en la misma acera está la pastelería y salón de té La Española que regentó la familia Izquierdo hasta finales del siglo XX. Mantiene laas mismas recetas que utilizaban en los años 30.
La Galería Delacroix, junto al consulado francés ofrece exposiciones temporales de pintores marroquíes y artistas extranjeros residentes en la ciudad.
La Plaza de Francia
Es el corazón de la ciudad moderna y su nombre viene pporque aquí está el Consulado francés desde 1.929 cuando se trasladaron aquí desde la vieja medina.
La plaza es pequeña, pero muy importante. Aquí encontramos el Grand Café de París, inaugurado en 1.920, centro de reunión de espías, artistas y escritores. Hasta los años 70 perteneció a una familia de Salamanca, los García. Todavía hoy conserva su decoración original.
De la plaza sale la calle Bélgica, una de las que más tráfico soporta y paralela a ella, la calle de Méjico, una de las más comerciales. Entre ambas calles se levanta el Instituto Cervantes, la antigua biblioteca española y ahora sede del Instituto. En su magnífica sala ofrecen exposiciones temporales artísticas y culturales.
El Zoco de Fez en esa calle es un mercado a la europea con frutas, verduras, carne y pescado, flores. También tiene venta de animales exóticos, tortugas, camaleones e incluso monos de Gibraltar.
Bulevar Pasteur
Una de las pocas calles que no han cambiado de nombre tras la independencia. Es el protagonista urbano del Tánger internacional y cosmopolita. Es sin duda, la calle principal de la ciudad y está repleto de cafés legendarios que invitan a sentarse y observar.
La plaza de Faro, al principio del bulevar, debe su nombre al hermanamiento con la ciudad portuguesa de Faro en 1.954. Ofrece unas vistas excelentes y es uno de los balcones de la ciudad. Aquí se han instalado viejos cañones portugueses. Se la conoce popularmente como la Terraza de los Perezosos, ‘Sur al-Ma’akazin’.
A continuación, la sinagoga Chaar Rafael, de 1.951, la única abierta al culto.
El siguiente es el edificio Dar es-Salaf, o Casa de la Deuda, hoy Oficina de Turismo. De estilo andalusí, se construyó para albergar las oficinas de Aduanas para cobrar los impuestos. Una parte de esos ingresos iban directamente a pagar la deuda de Marruecos con Francia por los préstamos contraídos y por eso el nombre de Casa de la Deuda.
Gran parte del urbanismo es de estilo español porque en principio los españoles fueron el colectivo más numeroso, mu por delante de ingleses, franceses o italianos. Desde 1.909 el cargo de ingeniero municipal correspondía a un técnico nombrado por el consulado español. Un claro ejemplo de este urbanismo es el edificio Goicoechea, conocido como el edificio acordeón por los pliegues de la fachada, obra del arquitecto Manuel Martínez Chumillas.
El español Diego Jiménez Armstrong fue el arquitecto más importante y que más obras dejó en el Tánger moderno. Nació en Tánger en 1.884 y realizó sus estudios en París, lo cual influyó mucho en su estilo francés. Fue el arquitecto preferido por la burguesía de Tánger desde 1.910 hasta su fallecimiento en 1.956.
Entre sus obras destaca la actual Casa de España (Casino español) y sobre todo, el Gran Teatro Cervantes. Este teatro nació en 1.913 por la pasión que Manuel Peña tenía por la zarzuela y por su esposa, Esperanza Orellana. Es el edificio Modernista más importante de la ciudad. Tenía una capacidad de 1.400 butacas. En 1.929 lo donaron al estado español. en 1.970 se cerró definitivamente y a partir de ahí sufrió un constante deterioro y abandono. En 2019 España lo cede a Marruecos que se comprometía a su restauración y conservar su estado original.
El puerto y el paseo marítimo