Oviedo • Asturias • España
Oviedo es una ciudad pequeña, amable y muy limpia. Dejamos el coche en el parking de La Escandalera, muy céntrico, en la plaza del mismo nombre y nos disponemos a recorrer la ciudad.
Antes de llegar a la catedral, en la puerta de la Antigua Universidad, decidimos unirnos a una visita guiada freetour con Rubén. Nos explica que no va a ser un paseo por los principales monumentos, sino que nos va a contar historia, curiosidades y anécdotas. Como solo vamos a estar un día aquí, creemos que así aprovecharemos mejor la visita. Al final, nos quedamos con impresiones contradictorias. Por un lado nos encanta todo lo que nos ha contado, pero por otro son muchos parones para escucharle y nos queda la cosa de que apenas hemos visto nada de Oviedo.
Iglesia de los ángeles
Esta preciosa iglesia está presidida por el símbolo de Oviedo que es la Cruz de los Ángeles. Los ángeles son los guardianes de la ciudad desde tiempos de D. Pelayo y como prueba nos hace encontrar el obús que se encuentra sin explotar incrustado en la fachada bajo los ángeles desde la guerra civil.
Antigua Universidad de Oviedo
El empeño y la testarudez del que fuera Inquisidor General, Fernando Valdés Salas, consiguió la construcción de esta universidad en el año 1.608.
Durante la revolución de 1934, el edificio albergó un polvorín que estalló provocando una enorme destrucción. Para colmo de males, dos años más tarde la guerra civil terminó de arrasarlo todo. Sin embargo todo el complejo fue reconstruido siguiendo fielmente las trazas originales y hoy día parece que fuera el edificio original.
El Carbayón
Una pena que el 15 de septiembre de 1879 las autoridades, a pesar de la oposición vecinal decidiesen que era más importante la planificación urbanística cuadriculada que el Carbayón, un majestuoso roble de más de 600 años de vida. Además de eso, este roble siempre ha sido símbolo de identidad para los nacidos en Oviedo, a los que se les conoce como ovetenses tanto como carbayones.
El árbol sufría una severa carcoma, por lo que la tala, a pesar de la oposición mayoritaria, fue una medida realmente acertada.
La placa en la acera nos seguirá recordando que aquí se alzaba este majestuoso árbol que en el momento de su tala tenía 9 metros de diámetro en su base y sus dos troncos alcanzaban una altura de 30 metros.
Plaza de la Escandalera
Aquí se encontraba la cárcel de mujeres. Dicen que las reclusas montaban unos escándalos impresionantes desde las ventanas cada vez que un buen mozo pasaba por allí. Seguramente lo más probable sería que el griterío lo montaran para ver si alguien ponía oídos a las malas condiciones de su encierro.
También se dice que este es el lugar donde tienen lugar todas las manifestaciones y protestas en Oviedo. Por una razón o por otra, a esta plaza siempre se la ha conocido como La Escandalera, incluso cuando en tiempos del dictador se le cambió el nombre durante muchos años.
Muralla de Oviedo
En el siglo XIII, Alfonso X, el rey Sabio de Castilla ordena la construcción de un muro defensivo que sustituirá la primitiva muralla de la baja Edad Media, de escasa altura y consistencia. Alcanzaría una longitud de 1.400 metros y una altura de 4 metros.
Ya en el siglo XVII la muralla había perdido todo su carácter defensivo y era más bien un obstáculo y una barrera. Poco a poco, sin ninguna protesta, los propios ciudadanos fueron desmantelándola y construyendo edificios junto a ella aprovechando sus materiales.
Aunque en 1.931 la declararon Monumento Histórico Artístico, aún en los años 60 demolieron una de sus últimas torres, la Torre Gascona.
Mercado de la Fontá
Estamos ante una de las joyas arquitectónicas de la ciudad y un centro de la vida y animación de Oviedo.
En el siglo XVII se construyeron los primeros edificios en esta zona apartada de la ciudad. En aquella época era una laguna con manantiales naturales. La principal fuente que alimentaba la laguna era el Fontán.
No tardó en convertirse en una zona de recreo y campesinos y artesanos enseguida lo convirtieron en el lugar ideal para vender sus productos.
En el siglo XVIII desecaron la laguna y construyeron aquí una plaza porticada que sirviera de refugio.