París

Itinerario por París

Llegamos al aeropuerto a las 12:00 con Vueling. Puntual.

Elegimos el metro, la línea 14, para llegar al centro. En principio es más cómodo que el tren de cercanías RER porque este tren no está preparado para llevar maletas grandes. Sin embargo, el metro de París destaca por la escasez de escaleras mecánicas y ascensores en muchas de sus estaciones.

Superadas las escaleras con las maletas a cuestas, llegamos a nuestro hotel, dejamos las maletas porque la hora de entrada es a las 15:00 y nos fuimos a comer.

Una brasserie camino del Sena nos sirvió para recuperar fuerzas con unas gallette (crepes) de pollo con huevo frito.
Después de comer seguimos paseando hasta el río, y los alrededores de la torre Eiffel. Veinte minutos de camino de vuelta hasta el hotel nos sirvieron para familiarizarnos con nuestro barrio, restaurantes, supermercados y boulangeries sobretodo.

Un ratito de descanso y salimos a pasear por el barrio latino.

Iglesia de San Severino

Esta iglesia es una auténtica maravilla que nos sorprendió muy gratamente.

En la puerta lateral, que desde siempre había sido la puerta principal, están representados los dos santos, San Martín de Tours cuando comparte su capa a un pobre y a la izquierda, San Severino.

Iglesia de San Severino en París

En el siglo VI aquí había una especie de ermita u oratorio dedicado a San Martín de Tours. A su lado se instaló Severino el ermitaño, que pronto ganó fama de santidad.

En el siglo XIII este barrio creció mucho por la fundación de la Universidad de la Sorbona. Hubo que ampliar la primitiva iglesia y comenzó la construcción de la actual.

Fue en el siglo XV cuando acometieron la ampliación De la Iglesia con la construcción de la doble girola en la cabecera.

Las esbeltas columnas que soportan los ventanales y, sobre todo su columna central helicoidal son la auténtica joya de San Severino. Estas columnas se alzan ligeras y se expanden en ramilletes de nervios que parecen palmeras, lo que le da una elegancia inusual a todo el conjunto.

Paseando por el barrio latino

Las calles empedradas del barrio invitan al paseo y a perderse en sus calles.

Pasamos por el Museo de Cluny (Edad Media). Es un museo muy interesante con restos romanos y arte medieval, como los tapices de “La dama y el unicornio”.

Dejamos este barrio y desde la plaza de Saint Michel descubrimos la fachada de Notre Damme hacia donde nos dirigimos.

La cola para sacar entrada es larguísima, aunque por la puerta principal el ingreso es libre para quienes van a misa. De momento nos conformamos con admirar y contemplar la maravillosa fachada desde fuera.

Para cenar volvemos al barrio latino y elegimos kebab y pita gyrós.

Aunque solo hemos estado una tarde, hemos hecho casi 20.000 pasos y como no estamos ya tan en forma, nos hemos cansado bastante.

Al día siguiente decidimos recorrer la ciudad de una forma más descansada, por lo que optamos por uno de los autobuses turísticos Hop on Hop off.

Optamos por la empresa Tootbus aunque hay otras como BigBus. Tienen precios y recorridos similares. De vez en cuando nos gusta, sobre todo en ciudades tan grandes como esta, dar un primer vistazo a los lugares más interesantes de una forma tranquila y relajada. El poder bajar y subir también es un aliciente.

La ruta que elegimos tenía estas paradas: Galerías Lafayette, Ópera Garnier, Museo del Louvre, Notre-Dame/Barrio Latino, Museo d’Orsay, Plaza de la Concordia, Campos Elíseos y Arco de Triunfo, Trocadero, Torre Eiffel e Inválidos.

Para comer y pasar la tarde tomamos el metro hasta Montmartre que está fuera del recorrido que hemos hecho con el autobús.

Montmartre

Cómo no, lo primero que hicimos fue subir con el teleférico hasta la iglesia del Sacre Coeur para evitarnos las escaleras. El precio es el mismo que el de un billete individual de metro. Lo mejor es sacar solo ida y después ir bajando a pie para recorrer el barrio tranquilamente.

Montmartre es seguramente, uno de los barrios más icónicos y famosos de París, y por ello, también el más atestado de gente. La emblemática plaza de los pintores estaba literalmente abarrotada de gente caminando, pintores en las aceras y también coches pasando como podían entre la multitud. Es curiosísimo verles en acción dibujando caricaturas a toda velocidad o pintando tranquilamente sus cuadros. Son grandes artistas, sin ninguna duda.

Bueno, también fue culpa nuestra llegar allí a las 12 de la mañana. Yendo antes de las 9, el cambio es radical, pero no se puede ir a todos los sitios a primera hora. Los propios habitantes tienen alguna pancarta y escritos en balcones y fachadas denunciando la masificación y el deterioro de la vida vecinal. Es lo que conlleva el turismo.

Después de pasear por la plaza, entramos en la Iglesia de Saint-Pierre de Montmartre, una pequeña y misteriosa iglesia cuya fría fachada neoclásica no atrae al visitante. sin embargo el conjunto es una auténtica joya artística. El ábside es la parte más antigua, del siglo XII, y también la más bonita del exterior. Su mejor vista es desde el templo del Sacre Coeur.

Vimos el viñedo de Montmartre, uno de los pocos viñedos urbanos que todavía existen y que le dan ese aire de pueblecito a este barrio tan singular.

Pasamos por delante de la Maison Rose y muy cerquita  el establecimiento conocido como Lapin Agile. Sitios encantadores y que conservan esas historias que ya se han hecho casi míticas.

Y nos dejamos para otras visitas que no tardarán, el Café de los Molinos, el Moulin de la Galette, la curiosa estatua de Le Passe-Muraille, el Moulin Rouge, el Cementerio de Montmartre y Le Consulat.

Iglesia de Saint Sulpice (El Código Da Vinci)

Esta iglesia es de esos lugares especiales y misteriosos que tanto nos gustan visitar.

Gracias al libro «El Código Da vinci» la iglesia salió del olvido y se hizo famosa de la noche a la mañana. En su interior, el famoso gnomon, del siglo XVIII. Este instrumento de astronomía permitía calcular la altura del sol y la luna sobre el horizonte.

El gnomon funciona como un reloj de sol. El rayo de sol atraviesa la lente colocada en una de las ventanas. Una placa de mármol indica el solsticio de verano mientras que el de invierno sucede cuando el rayo alcanza lo alto del obelisco del final del meridiano. La marca para los equinoccios de primavera y otoño es un círculo de latón en la puertecilla de entrada que da al altar mayor. De esta forma precisaban la fecha exacta de la Pascua que es la de la primera luna llena después del equinoccio de primavera.

Otra maravilla en su interior son las pinturas de Delacroix en la Capilla.

Hemos visto otros dos instrumentos iguales que este y que también nos gustó mucho visitar. Uno se encuentra en Bolonia, la meridiana de San Petronio. El otro está en el Museo Arqueológico de Nápoles, en el salón de la Meridiana.

Qué podemos ver en París en tres días

Ruta 1: Plaza de Trocadero, Torre Eiffel, Arco del Triunfo, Campos Elíseos, Plaza de la Concordia, Jardín de las Tullerías, Iglesia de la Madeleine, Montmartre y Pigalle.

Ruta 2: El Louvre, Jardines del Palacio Real, Plaza Vendome, Galería Vivienne, Biblioteca Nacional, Ópera Garnier, Galerías Lafayette, Passage des Panoramas, Les Halles y Paseo por el Sena.

Ruta 3: Notre Dame, Saint Chapelle, Ayuntamiento de París, Librería Shakespeare and Company, Barrio Latino, Iglesia de San Sulpice, Universidad de París, Panteón de París, Jardines de Luxemburgo y Torre Montparnasse.

El primer domingo de cada mes la entrada a muchos museos es gratis.

Cómo ir del aeropuerto de Orly al centro

A la llegada decidimos tomar el metro de la línea 14 que inauguraron para las Olimpíadas de 2024 y luego hicimos un trasbordo a otra línea.

Realmente, después de la experiencia, para dos personas, no vale la pena ni el metro ni el tren RER para desplazarse al aeropuerto porque el precio del metro es de 14 €, lo que nos supone 28 € para los dos. A la vuelta buscamos un VTC y por 30 € fuimos desde la puerta del hotel hasta la misma entrada del aeropuerto. No tuvimos que arrastrar maletas escaleras arriba, escaleras abajo porque hay que señalar que el metro de París es muy útil y muy rápido, pero no está adaptado, no tiene escaleras mecánicas ni ascensores en muchísimas de sus estaciones.

Cómo moverse por París

Una vez que ya has dejado las maletas en el hotel o en uno de los muchos servicios de consigna de equipajes de la ciudad como City Lockers, el metro y el autobús son muy cómodos para desplazarse por la ciudad.

Nos recomendaron usar la App Île-de-France Mobilités que es realmente muy útil para moverse por París.

Con ella se pueden comprar los billetes con antelación directamente desde el móvil. Además puedes crear varias tarjetas Navigo virtuales en un mismo teléfono siempre que sea iphone y cargarlas en Wallet para pagar.

Y la otra gran ventaja que tiene es que dispone de itinerarios y funciona exactamente como Google Maps señalándote las mejores opciones para llegar donde quieres usando el metro o autobús más cercano a tu ubicación.

Existe el pase Navigo (semanal o mensual), que permite desplazarse por varias zonas de la ciudad de forma ilimitada.

Otra excelente alternativa para ahorrar dinero para moverse por París en transporte público es comprar la Paris Visite travel, pero estando solo tres días, a nosotros no nos compensaba.

Paquete turístico de París: Paris Visite travel.
Precios por persona.
1 día –> 30,60 €
2 días –>  45,40 €
3 días –> 63,80 €
5 días –> 78,00 €

Un poco de historia

La tribu celta de los parisii fundaron la ciudad en el siglo III a. C. y fue una importante ciudad de la Galia romana. Apenas quedan restos antiguos de aquella época. Podemos verlos cerca del Barrio Latino, las Termas de Cluny. Hoy acogen el Museo de la Edad Media. Paseando por sus calles se pueden descubrir estilos arquitectónicos que se han sucedido desde el siglo II d. C. hasta la actualidad.

En la isla de la Cité se concentra la Edad Media desde el siglo X. Allí Hugo Capeto gobernó y los reyes de Francia fijaron su residencia en la ciudad. También el poder religioso eligió este lugar. En 1.163 comenzó a levantarse la catedral de Notre Dame que terminarían 180 años más tarde. Esta iglesia es el centro no solo de París, sino también de toda Francia pues el patio de esta iglesia es el kilómetro cero para calcular las distancias a otras ciudades.

La otra gran joya arquitectónica de París lo encontramos a apenas cinco minutos andando en esta misma isla, la Sainte Chapelle que Luis IX mandó construir para acoger las supuestas reliquias de la corona de espinas y un fragmento de la cruz.

En el siglo XIII la ciudad con sus 80.000 habitantes era una de las más pobladas de Europa. Estaba perfectamente organizada. El centro político y religioso en la isla de la Cité. La margen derecha del río constituía el núcleo del comercio y la izquierda el núcleo cultural. Aquí ya en 1.235 un clérigo, Luis de Sorbon fundó la que sería la prestigiosa universidad de la Sorbona.

El primero de los Borbones coronado rey fue Enrique III de Navarra y IV de Francia, en 1.589. Sus sucesores, sobre todo Luis XIV y Luis XV dejaron una profunda huella en toda la ciudad, con ejemplos majestuosos como su residencia en el enorme palacio del Louvre, el no menos inmenso palacio de los Inválidos construido por este rey para dar albergue a los veteranos de guerra, la plaza Vendome o la plaza de las Victorias.

A mediados del siglo XIX es Napoleón III quien acometió una gran transformación ciudadana cambiando su aspecto. Surgieron grandes infraestructuras como la red de agua y el alumbrado de gas. Terminaron de anexionarse numerosos municipios como Passy, Grenelle, Bercy, Charonne o Montmartre. La superpoblada isla de la Cité fue totalmente desmantelada y rediseñada como centro administrativo y un enorme cuartel. Destruyeron los barrios centrales y crearon grandes bulevares arbolados y todo el urbanismo fue objeto de normas rigurosas y precisas en cuanto a fachadas, alturas o incluso la inclinación de los tejados.

El principal artífice de esta transformación fue el barón Georges Eugene Haussmann quien también impulsó el proyecto de construcción de la ópera Garnier. Para ello ordenaría la demolición de los edificios que ocupaban los 12.000 metros cuadrados que ocuparía el edificio. También reorganizó y transformó los espacios verdes como el Bois de Bologne que se convertiría en el centro de la vida social parisina.