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Plasencia: la ciudad de las dos catedrales en el norte de Cáceres
Plasencia es una ciudad pequeña, de apenas 40.000 habitantes, pero con un casco histórico que sorprende por su tamaño y su riqueza monumental. Está a orillas del río Jerte, y es la puerta de entrada natural al Valle del Jerte, La Vera y el Valle del Ambroz.
Nos alojamos en el Parador, situado en el que fue Convento de Santo Domingo. Es un alojamiento muy cómodo para esta parada porque permite visitar el centro histórico caminando y además tiene una piscina maravillosa. El alojamiento también nos obsequió con una visita guiada a este antiguo convento que data nada menos que del siglo XV. Lo mandaron construir los condes de Pimentel, Álvaro de Zúñiga y Leonor de Pimentel entre 1.480 y 1.515.
Me gusta mucho el origen del nombre de esta ciudad. Viene del lema que figura en su escudo: Ut placeat Deo et hominibus (para agradar a Dios y a los hombres). Fue Alfonso VIII de Castilla quien lo hizo en el momento de la fundación de la ciudad en el siglo XII, el año 1.189.
Paseo por Plasencia
Nada más llegar, antes de entrar en el hotel hicimos un recorrido rápido por el casco histórico siguiendo este recorrido:
Parador → Plaza de San Nicolás → Palacio de los Monroy → Palacio del Marqués de Mirabel → Catedral Vieja y Catedral Nueva → Casa del Deán → Plaza Mayor → muralla y Torre Lucía → vuelta al Parador.
El Teatro Alkázar y el acueducto del siglo XVI los dejamos porque solo estuvimos una noche en la ciudad. No hace falta hacerlo todo con espíritu de visita exhaustiva. Plasencia merece un paseo tranquilo, viendo sus calles, palacios, plazas y murallas sin convertir la tarde en una maratón.
Qué ver en el casco histórico con más detalle
El corazón de la ciudad es la Plaza Mayor, porticada y rectangular, centro de la vida social placentina desde siempre. Cada primer martes de agosto se celebra aquí el Martes Mayor, una fiesta declarada de Interés Turístico. Aquí también encontramos uno de los símbolos más populares de la ciudad, el «Abuelo Mayorga». Lo vemos colgado en la torre del campanario del Palacio Municipal (de estilo gótico-renacentista, siglo XVI).
Muy cerca se encuentra el gran atractivo de Plasencia: sus dos catedrales, construidas una pegada a la otra:
- La Catedral Vieja, del siglo XIII, de estilo más sobrio, con planta de tres naves y un bonito claustro.
- La Catedral Nueva, cuya construcción se prolongó durante siglos y que deslumbra por dentro, con retablos, sillería, un órgano notable y capillas decoradas con pan de oro.
Otros lugares imprescindibles del recorrido:
- La muralla medieval, de la que se conservan buenos tramos, torreones y puertas como la Puerta del Sol o el Postigo de Santa María.
- El Palacio de Mirabel y el Palacio Carvajal, ejemplos del urbanismo nobiliario de los siglos XV y XVI.
- El Parador de Plasencia, instalado en un antiguo convento del siglo XV, un lugar estupendo para alojarse o simplemente entrar a tomar algo y admirar el edificio.
- La judería, recordatorio de que Plasencia tuvo una importante comunidad hebrea en la Edad Media.
- El acueducto medieval, menos conocido que otros de la región pero con su propio encanto, junto a la Torre de Lucía.
- La iglesia románico-gótica de San Nicolás, en el segundo núcleo monumental de la ciudad, al que se llega paseando por la calle Blanca desde la plaza de la catedral.
Comer en Plasencia
Buscamos sitios normales y de precio moderado por el casco histórico. La idea no era hacer una comida especial, sino tapear o cenar bien sin complicaciones y en la plaza Mayor encontramos varios.
Opciones:
- El Rincón de Amador.
- Mercado Bar.
- Bar El Pensador.
- Cafetería Bar Español, en la Plaza Mayor.
- Restaurante Albero.
Alrededores: mucho más que la ciudad
Uno de los grandes atractivos de Plasencia es su posición: es el punto de partida perfecto para explorar el norte de Extremadura sin moverse mucho. A poca distancia se puede llegar a:
- El Valle del Jerte, famoso por la floración del cerezo en primavera.
- El Parque Nacional de Monfragüe, uno de los mejores lugares de España para la observación de aves.
- La comarca de La Vera, con pueblos como Cuacos de Yuste y el Monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos años el emperador Carlos V.
- Las ruinas romanas de Cáparra, con su característico arco de cuatro fachadas.
- El Valle del Ambroz y Las Hurdes, hacia el norte, y ciudades como Cáceres y Coria, a poco más de media hora en coche.