Hoy llueve… toca ver los Museos de la Kasbah: El de Ibn Battuta en la plaza del Tabor , y en la Plaza de la Kasbah, el Arqueológico y el de Pintura Contemporánea. Los tres nos han gustado.
La Medina era la parte alta de la ciudad y está amurallada. Dividida en 6 barrios, el lienzo de la muralla tiene unas 10 puertas… y alguna más abierta posteriormente.
- La Kasbah: Está en la parte más alta y albergaba el palacio del sultán y edificios administrativos.
- Yenan Kaptan: Calles estrechas y sinuosas, encantadoras y cuidadas… camina y note preocupes, hagas lo que hagas, te vas a perder. No pasa nada, por algún sitio saldrás.
- Dar Baroud: Cerca del puerto, y su nombre hace referencia a la antigua «casa de la pólvora».
- Ued Ahardan: Histórica plaza interior llena de cafeterías, tiendas y vida, tradicionalmente un centro de intercambio comercial.
- Beni Ider: Por aquí está la Legación Americana y la famosa calle Siaghine, y en una de sus bocacalles, el Barrio Judío (Mellah) conocido por sus joyeros y sus callejuelas estrechas y tradicionales y alguna Sinagoga.
Día 2: Llueve toca Museos
Tomamos un «frugal desayuno» puesto con todo detalle y rodeado de toda esta decoración llena de color y objetos curiosos.
Salimos por las blancas callejuelas de nuestro Dar (casa) y llegamos a la Plaza del Tabor donde está el Museo dedicado al viajero Ibn Batuta, visionario, empujó las fronteras de su época recorriendo el mundo en busca de descubrimientos y nuevas perspectivas.
Memorial Ibn Batouta
En la fortaleza Borj Na’am encontramos el Centro de interpretación Memorial Ibn Batouta. Su nombre significa el bastión de las Avestruces pues aquí tenían avestruces encerradas.
Su finalidad era defender la ciudad de los ataques que venían del Estrecho. Probablemente data del siglo XVIII.
En 1.880 instalaron aquí dos de los famosos cañones Armstrong de 20 toneladas traídos desde Gibraltar. Su torre, una vieja estación meteorológica, es hoy un símbolo de la silueta de la ciudad pues es visible desde cualquier lugar. En el Museo hay varias salas con paneles históricos, objetos y vídeos sobre los viajes de Ibn Batuta.
En la parte de la terraza, hay un pequeño edificio y dentro una exposición de fotografías muy especiales hechas por Monsieur G., un artista visionario cuyo trabajo une la fotografía contemporánea con la inteligencia artificial. Con textos muy inspirados acompañando las fotos.
Me encantó especialmente, muy mágica y con una gran sensibilidad.
Seguimos cerca de la muralla por Rue Riad Sultan, hasta llegar a la Plaza de la Kasbah o del Mechuar. Hay una puerta que da al mar (es nueva), con unas vistas extraordinarias de toda la costa de Tánger y enfrente España.
La kasbah tiene 4 puertas: La de entrada con el mismo nombre Bab Kasbah por donde entramos ayer con el taxi, y en esta plaza hay 3 más. Bab Haha que va a parar al barrio Dar Baroud, menos turístico y con Riads, es la zona de la «casa de la pólvora», allí vimos la mítica casa de la millonaria Barbara Hutton, apodada en el siglo pasado como la Reina de Medina. Bab el-Assa, conecta la Kasbah con el borde entre los barrios de Jnan Kaptan y Dar Baroud y la más moderna Bab Al Bahr, la que da a una terraza con vistas al puerto y al Estrecho. Bab significa puerta.
Museo de las Culturas Mediterráneas
El Museo de la Kasbah está instalado dentro del antiguo palacio del sultán Dar el-Makhzen, en lo alto de la Kasbah. Está bien para entender de un vistazo las capas de historia de la ciudad: piezas arqueológicas, objetos tradicionales y salas sobre influencias mediterráneas. Me gustó mucho el mosaico de Volúbilis y un adonis.
El edificio es muy bonito con sus patios, azulejos, madera tallada, jardines con encanto, plantas, sombra, agua… una “fortaleza con calma” a dos pasos del bullicio de la medina.
El Dar el-Makhzen de la Kasbah era, sobre todo, el centro de poder de la ciudad, la residencia del gobernador y servía como residencia real cuando el sultán estaba de visita. Hasán I estuvo aquí en 1889.
Museo de Arte Contemporáneo
El Museo ocupa la antigua prisión de la Kasbah y funcionó como prisión civil hasta los años 70. Un curioso contraste, muros gruesos, bóvedas, pasillos y “celdas” convertidas en espacios expositivos para dar libertad al arte. Tiene pocos huecos de luz, era una cárcel, claro… lo que da un ambiente extraño. Se inauguró a finales de 2021 y nació con la idea de ser un espacio vivo de exposiciones y programación cultural, con foco en artistas y escena del norte de Marruecos. Esté realmente bonito.
