Templo de Kom Ombo

El templo de Kom Ombo está en la ciudad de Kon Ombo, a unos 165 km al sur de Luxor. Al igual que el templo de Horus en Edfu, este también lo construyeron los Ptolomeos entre los años 180 y 47 a. C.

Debido al retraso de más de 5 horas que nos causó el paso de la esclusa, llegamos aquí ya de noche y con muy poco tiempo para disfrutarlo.

La originalidad del Templo de Kom Ombo, que lo hace único es que se trata de un templo dual, es decir, que está dedicado a dos divinidades. Por este motivo todas sus estancias, accesos, patios, salas y santuarios están duplicados.

Su eje este-oeste divide el templo en dos mitades prácticamente simétricas. La parte norte está consagrada a Haroris (Horus el viejo) y la mitad sur a Sobek, con cabeza de cocodrilo y cuerpo humano. Sobek era el dios de la fertilidad y el creador del mundo. Por eso en una de sus capillas, en concreto en la capilla de Hathor, hay una serie de cocodrilos momificados.

Curiosidades del Templo de Kom Ombo

La primera y espectacular singularidad que presenta el Templo de Kom Ombo es un relieve con representaciones de instrumentos quirúrgicos que hay en el muro posterior del templo por la parte de dentro. Por supuesto que la afluencia de turistas hace casi imposible acercarse y hay que guardar una respetable cola, pero si tienes paciencia, podrás observar instrumentos que cualquier profesional de la medicina reconocería como actuales.

La otra cosa que me encantó fue poder contemplar la cámara secreta que se escondía entre los dos santuarios. Como sus muros están destruidos, ahora solo se observa una zanja en el suelo. Allí en ese pasillo había una cavidad en el suelo en la que se escondía el sacerdote de turno que accedía por una entrada secreta. De esa forma tan sencilla ya estaba todo preparado para dictar al pueblo los deseos, oráculos y vaticinios de los dioses. Y además, previo pago. Impresionante.

Además el templo de Kom Ombo tiene un espectacular nilómetro circular con una escalera de bajada, pero que actualmente está cerrada. Con estos ingenios colocados en diferentes templos, los egipcios podían hacer previsiones sobre la cantidad de tierra que sería inundada y por lo tanto fecundada por el limo negro arrastrado por las aguas. Tenían un nivel óptimo que aseguraba la prosperidad y buenas cosechas de ese año. Si la crecida era superior se producirían desastres, destrozos de casas y propiedades… Si por el contrario quedaba muy por debajo de ese nivel óptimo, tendrían menos tierra para cultivar y por lo tanto habría penalidades y hambre.

Por otro lado estas previsiones servían al gobierno para calcular los impuestos que deberían cobrarse ese año.

Finalmente el templo de Kom Ombo mantiene un curioso museo del cocodrilo en el que se conservan las momias de bastantes de estos animales, que eran sagrados para los egipcios porque representaba al dios Sobek.