Templo de Luxor

El templo de Luxor, conocido como el «harén del sur», se levantó al sur de la ciudad de Tebas como un complemento del templo principal de Amón. Estaban unidos por la impresionante avenida de las esfinges de casi 3 km de longitud y 70 metros de anchura. Fue el faraón Nectanebo I en el siglo IV a. C. quien ordenó erigir unas 1.500 esfinges con cabeza humana, la suya, y cuerpo de león. Las de Karnak son diferentes porque tienen cuerpo de león y cabeza de carnero, por eso se llaman crioesfinges.

El pilono de entrada está decorado con escenas de la famosa batalla de Qadesh, la supuesta gran victoria de Ramsés II contra los hititas. Completaban la entrada dos enormes obeliscos gemelos y varios colosos, dos de ellos sentados, del faraón Ramsés II. Uno de esos dos obeliscos fue donado por el virrey de Egipto Mehemet Ali a los franceses en 1.829 por su ayuda en la modernización del país. En agosto de 1.834 el obelisco desembarcaba en París y el 25 de octubre de 1.836 quedó en pie en la plaza de la Concordia en París.

El templo de Luxor, mucho más pequeño que el de Karnak, tiene unos 260 metros de longitud desde la entrada hasta el muro de atrás.

La disposición de su estructura sigue la típica de los templos egipcios.

Patio de Ramsés II

Tras la entrada este primer patio que está rodeado por un peristilo con doble columnata. También hay aquí un santuario con tres capillas dedicadas a Amón, Mut y Jonsu, la tríada tebana.

Columnata procesional

Dos colosos de Ramsés II sentado, con su esposa Nefertari junto a su pierna, dan entrada a la columnata procesional formada por 14 columnas, siete a cada lado. En ellas figuran los nombres en los cartuchos de Amenhotep III, Horemheb, Seti I y Ramsés II.

Patio peristilo de Amenhotep III

Este patio medía 51 metros de anchura y 45 de longitud. También cuenta con dos hileras de 64 de esas impresionantes columnas.

Fue en este patio donde en 1.989 se encontró un auténtico tesoro: 26 estatuas en granito de faraones, de gran belleza y magníficamente conservadas. Los sacerdotes egipcios, ya en época romana, las enterraron en un escondite cuando el templo iba a dedicarse al culto imperial romano. Hoy se encuentran en el museo de Luxor.

Sala hipóstila y santuario

La sala hipóstila es la primera estancia del interior del templo. Tiene 32 columnas colocadas en cuatro hileras. Desde aquí se  llega a la sala de ofrendas, la sala del nacimiento y el santuario.

Elementos posteriores

Mezquita de Abu el-Haggag

Esta mezquita se levantó en el siglo XIII en la zona este del primer patio del templo. Es muy curioso observar la diferencia de altura entre el suelo de la mezquita y el patio del templo. Eso nos indica claramente hasta dónde estuvo enterrado el templo durante muchos siglos.

Capilla y campamento romano

En el siglo I el templo se transformó para dedicarlo al culto imperial. Hoy podemos ver una capilla con pinturas de emperadores romanos que se colocan sobre las de los faraones.

Más tarde, en el siglo IV los romanos todo el recinto se fortificó y se convirtió en un campamento militar para la legión. Recuerdo de esto lo podemos observar en las calles empedradas que lo rodean e incluso en el nombre moderno de la ciudad, Luxor, que derivó del árabe «al-Uqsur» que significa los alcázares.