Viana do Castelo: mar, fortaleza y casco histórico en el norte de Portugal
Viana do Castelo es una ciudad del norte de Portugal, en la desembocadura del río Lima, a poco más de una hora de Oporto y muy cerca de Galicia. Tiene un monte con vistas espectaculares, una fortaleza que ha protegido la costa desde el siglo XIII y un casco histórico con muchísimo ambiente.
Para alojarnos elegimos la Pousada de Viana do Castelo, un hotel realmente bueno situado en la zona más alta, en el monte de Santa Luzia, por lo que tiene unas vistas espectaculares.
El Monte de Santa Luzia: la mejor vista del norte de Portugal
Lo primero que se recomienda en cualquier visita a Viana es subir al Monte de Santa Luzia, una colina de unos 300 metros de altitud desde la que se domina toda la ciudad, el estuario del río Lima y el océano Atlántico.
Allí arriba está el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, un templo de estilo neobizantino, inspirado en el Sacré-Coeur de París, al que se parece mucho. Por dentro no es nada especial, pero la arquitectura exterior y las vistas ya valen la pena una visita. Además se puede subir hasta lo alto de la cúpula por escaleras y también en ascensor aunque no hasta arriba del todo. Realmente impresionante.
También se encuentran en el Monte Santa Luzia los restos de un castro de la Edad de Hierro y una zona recreativa con bosque, aunque el acceso al mismo estaba cerrado y no pudimos verlo.
Para llegar desde la parte baja del pueblo existe un funicular, inaugurado en 1.923 y remodelado años después, que es el más largo de Portugal.
Algunos datos prácticos del funicular:
- Recorrido: 650 metros, con un desnivel de 160 metros, en unos 6-7 minutos.
- Precio: alrededor de 3 € ida y vuelta (o 2 € solo ida o solo vuelta).
- Horario: varía según la época del año; en general abre por la mañana y por la tarde, con jornada más amplia en verano (hasta las 20:00) que en invierno (hasta las 18:00). Conviene comprobar el horario del día concreto, porque cierra algún día entre semana en temporada baja.
- También se puede subir en coche, con parking gratuito arriba, o caminando si se quiere hacer ejercicio.
Gil Eannes, un antiguo barco hospital de la Marina portuguesa
En el puerto está amarrado este barco hospital reconvertido en museo. La visita nos resultó muy interesante para conocer la vida tan dura que llevaban los trabajadores de la pesca del bacalao.
El barco fue construido en 1.955 y servía como hospital, pero también como correo, remolcador, rompehielos o abastecimiento de materiales de todo tipo a los barcos que pasaban varios meses en Terranova.
Realizó su último viaje en 1.973 y más tarde, en 1.977 lo vendieron ya para desguace. Afortunadamente la población de Viana se movilizó y consiguieron rescatarlo. Lo restauraron a su estado original y lo convirtieron en el actual museo como homenaje a la historia de la ciudad y a sus trabajadores.
El Fuerte de Santiago da Barra: siglos vigilando la costa
Muy cerca del Gil Eannes llegamos al Fuerte de Santiago da Barra. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, en tiempos del rey Alfonso III, cuando se construyó para proteger este tramo de costa y favorecer así el comercio de mercaderes y pescadores.
La fortaleza que puede visitarse hoy es en realidad posterior: se empezó en el siglo XV y se terminó un siglo más tarde, época a la que pertenecen sus elementos de estilo manuelino, siendo la Torre da Roqueta el ejemplo más claro. A finales del siglo XVI, durante el reinado de Felipe II de España (que en Portugal fue Felipe I), se llevó a cabo una reforma importante: el edificio adoptó una planta pentagonal y se rodeó de murallas reforzadas con baluartes triangulares en cada esquina, un diseño obra del ingeniero militar Filippo de Terzi.
Cuando nos acercamos a la puerta la encontramos cerrada por la hora, pero dio la casualidad de que iba a entrar un coche. La señora que le abrió nos permitió la entrada amablemente y nos indicó el lugar donde debíamos solicitar que nos abrieran de nuevo para salir. Todo un detalle. Pudimos pasear por lo alto de las murallas prácticamente rodeando todo el perímetro. Resultó una visita muy interesante y disfrutamos de las vistas sobre el mar al atardecer. Todo un lujo.
El casco histórico: calles empedradas y buena mesa
La mañana siguiente la dedicamos a pasear por el casco antiguo de Viana. Es una zona peatonalizada, con edificios históricos bien restaurados, plazas con encanto y mucho comercio local. Entre los edificios más llamativos está el conjunto de «As Varandas», del siglo XVI, con un estilo arquitectónico muy característico de la época.
En el Centro histórico de Viana do Castelo, la Praça da República es el auténtico corazón de la ciudad desde hace 500 años. Es una plaza realmente bonita. Cuenta con una fuente monumental del siglo XVI (1.559). Además, completan la belleza de la plaza otras construcciones del XVI, el Edificio de la Misericordia con la Iglesia, y el antiguo Ayuntamiento, auténticas joyas arquitectónicas.
En cuanto a gastronomía, el casco histórico tiene numerosos restaurantes donde se come bien y a precios razonables; es buena zona para probar pescado y marisco fresco, típico de esta costa atlántica.
Más tarde decidimos acercarnos a la orilla sur del estuario, a la Praia do Cabedelo, una playa de más de tres kilómetros de arena, muy buena para el surf gracias al viento atlántico constante. Desde esta zona tenemos las mejores vistas del Monte Santa Luzia.
Nosotros llegamos en coche, pero en verano se puede cruzar con un pequeño ferry desde el centro.